Apartada de las rutas turísticas, Janakphur es una de las principales ciudades históricas y religiosas de Nepal. Históricamente llamada Mithilanchal, es el centro de la antigua cultura Maithilla, que tiene su propio idioma y escritura.
Nuestra intención al visitar esta ciudad era el hacer una parada entre Sikkim, India, y Kathmandú, evitar así las más de 16 horas de autobús, pero sobretodo subir al único tren que circula por Nepal.
Con esta intención, a primera hora de la mañana visitamos el templo dedicado a Janaki. La referencia histórica más importante se encuentra en la épica Hindú Ramayana, donde Rama, la reencarnación más popular de Vishnu, toma como esposa Sita Devi también llamada Janaki. Este templo está en la lista de candidatos a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, por su valor arquitectónico pero sobretodo por su valor religioso.
Satisfechos con la visita, nos dirigimos a la estación de tren comprobando el carácter rural de esta ciudad.
En la estación, el revisor nos vendió un billete, por un precio miserable, en el que se leía primera clase. Pero cuando pusimos el pie en el andén vimos que era una chatarra decrépita y oxidada, que en unos segundos se llenó de gente. El calor y la humedad eran asfixiantes así que decidimos bajar al andén en busca de otro vagón. Pero aunque algunos de los vagones eran tan solo una carreta, también estaban llenos como el resto del tren.

Resignados, decidimos esperar el siguiente. Pero algo nos pasó por la cabeza, nos giramos, levantamos la vista hacia el cielo y allí estaba la solución: viajaríamos en el techo del tren, como lo hacían ya algunas personas.
Corrimos hacia el vagón que teníamos más cerca. Me desprendí de la mochila e intenté subirme al enrejado de una de las ventanas. Pero no pude subir, había demasiada distancia para poder trepar con seguridad. Unos hombres, que ya ocupaban un lugar en el techo, me indicaron con signos que siguiéramos hacia adelante, hasta la máquina. Corrimos hacia allí y nos encaramamos a la vieja locomotora, no sin miedo a resbalar.

Caminamos con cuidado entre la gente, esquivando piernas y más piernas, procurando no caer, hasta que en aquel techo tan concurrido encontramos un lugar libre. Nos sentamos y el tren se puso en marcha. Avanzó lentamente dejando atrás la bulliciosa ciudad. El paisaje a nuestro alrededor se volvió verde y salvaje, el aire fresco y agradable. El tren circulaba muy despacio, tanto, que incluso pudimos ponernos en pie y fotografiar esos paisajes sin temer por nuestra seguridad.

Atravesábamos campos de arroz y diminutas aldeas. En los estanques las mujeres lavaban la ropa, mientras otras se aseaban. Junto al camino los hombres tiraban de los búfalos para llevarlos a los campos y los niños corrían saludando al paso del tren. La vida discurría ante nuestros ojos, como si de una película se tratara.
En la primera estación nos bajamos, el tren continuaba hacia India por un paso fronterizo por el que no nos estaba permitido pasar.
Nos despedimos de los compañeros de viaje y regresamos a Janakphur, andando por la vía del tren, disfrutando de nuevo del paisaje y de sus gentes.
Información del viaje en la Guía de viaje de Nepal







De las primeras imágenes que recuerdo, en mi infancia, de esta zona del mundo, es preciosamente la que maravillosamente acabas de contarnos. La gente abarrotada en el techo de un tren recorriendo el país.
Me alegro de leer vuestra experiencia con esta parte de la cultura nepalí que nos compartís hoy.
¡A seguir así!
La verdad es que no creo que jamás sea objetivo con los calificativos hacia Nepal y sus gentes. Para mi és el país más maravilloso del mundo porque a pesar de ser turístico la gente es extremadamente amable y ya no te digo ens estas zonas en las que no va nadie.
Además, en que otro país vas a poder hacer un trekking de altura para acabar bañandote con elefantes en un rio?
Un abrazo y gracias por el comment!!
¡Pedazo de experiencia!
En nuestro viaje a Nepal ni nos planteamos que sólo hubiera un tren en todo el país. En realidad tampoco cogimos autobús, el viaje a los Annapurnas estaba contratado desde Kathmandú y nos llevaron en coche hasta Pokhara a coger el avión. Pero sí que vimos camiones y autobuses con los pasajeros en el techo.
No sé si nos hubiéramos atrevido, pero está claro, por las fotos, que las vistas merecían la pena
Fue muy divertido, pero a nosotros la ciudad nos pillaba de paso. Ir expresamente supone unas 8h desde Sauraha (PN Chitwan) y si no continuas hacia India (Sikkim) tienes que dar la vuelta.
Además, menuda torta te hubieses pegado saltando en el techo del tren!!!
Un abrazo!!
Ni que lo digas!! Tengo que mirarme lo del avestruz, promete ser divertido!!
Genial aquest article Lluís, m’ha encantat! Quina experiència més fantàstica fer el vitage amb la carraca-tren pujats al sostre!
Per que m’enganxa a desmà i tampoc hi anirem massa dies, sino feiem una parada allí sí o sí aquest estiu.
Petons!
Carol, aquest lloc cau molt a desmà. A més, a l’estiu passarieu molta calor. Nepal es un país al que no es va només un cop, ja tindreu ocassió.
Un petonàs!!
Quan anem a Sikkim!
I sí, tens raò, enacara no he arribat a Nepal i ja en tinc ganes de tornar.. jajaja
Muy interesante post de un lugar francamente diferente y auténtico!! Como nos gustarí poder visitarlo.
Grandisimas fotos, muy buenas!!
Un saludo!!
Pues os animo a hacerlo, Nepal es un país fantástico que seguro disfrutariais los tres.
Un abrazo!!
No sé si ha sido tu forma de escribir este capítulo de tu viaje, las fotos o qué se yo pero por un momento me he trasladado al Nepal y me he subido a ese tren.
Gracias por este breve pero intenso relato!
Pues me alegro que te haya gustado. Pero ya sabes, ahora toca ir a Nepal y disfrutar de este precioso país que nunca te va a defraudar.
Gracias por pasarte por aqui!!
Un abrazo.
Sempre teniu experiències d’allò més maques!!
Sou fantàstics i un exemple a seguir.
Molts petons!
Ooohhh! M’han entrat unes ganes bojes de tornar al Nepal…. Aisssch!