Sivas: arquitectura Selyúcida en Anatólia

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La llegada a Sivas

El vuelo de la compañía Anadolu Jet llega con retraso al aeropuerto de Sivas. Miramos por la ventanilla y no sé si será por no haber dormido, pero el paisaje, seco y feo, nos da la sensación de estar en medio de la nada.

Fuera, dos autobuses esperan a los viajeros. Uno es el local y el otro va directo a la ciudad, sin paradas intermedias. Tomamos este, que también es el que cogen la mayoría de turcos.

Desde allí, el paisaje no parece tan feo. Al fondo se ven algunas montañas con picos nevados. Y de camino a la ciudad vemos los pastores con rebaños de ovejas y una familia haciendo picnic en un prado.

El revisor – en Turquía siempre hay un ayudante del conductor, encargado de cobrar a los clientes y servir agua, té o refrescos durante el trayecto – nos pregunta dónde tenemos que bajar. Le decimos el nombre del hotel y nos deja al lado.

Sivas es una ciudad de provincias situada en medio de la Anatolia. Habitada por hititas y romanos, actualmente su interés son los caravasares y madrasas construidas por Selyúcidas y Otomanos.

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Conexiones entre y desde los aeropuertos de Attaturk y Sabiha Gokcen en Estambul

Aterrizar y tener una conexión con un vuelo desde otro aeropuerto, puede llegar a suponer un problema si esa ciudad es Estambul. Hay que tener en cuenta que los dos aeropuertos se encuentran en lados opuestos de la ciudad. Mientras …

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Seleucia Pieria: el puerto romano de la Ruta de la Seda y el tunel de Tito y Vespasiano

Antioquia era una de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda. Su importancia era debida al puerto de Seulecia Pieria, la actual Cevlik. Un pequeño pueblo bañado por el Mediterráneo que recogía la seda de Oriente y …

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El monasterio de San Simeon el Estilita y la primera iglesia del cristianismo

En el siglo VI, cuando la corrupción dominaba la ciudad de Antioquia y la brujería estaba arraigada en la sociedad y en el clero, los preocupados antioquianos acudían a Simeón el Estilita -el joven- que desde lo alto de su columna amenazaba y advertía a los fieles, para que es arrepintieran y enmendaran sus pecados.

Simeón tenía poderes extraordinarios. El polvo de su ropa era más eficiente que el cocodrilo asado y el queso bizantino mezclado con cera. Su polvo podía curar el estreñimiento, causar lepra en un incrédulo y resucitar un asno.

Dibujo de San Simeon subido en una columna

Dibujo extraído de www.syriatourism.org

En una de las manifestaciones religiosas más insólitas de devoción cristiana, el objeto de reverencia era un hombre vivo y laico. Tanto, que Simeón veía como la iglesia se edificaba a su alrededor, a diferencia de la de Simeón el Estilita -el viejo- que se construyó tras su muerte.

La catedral edificada era inmensa y la nave principal en vez de mirar hacia el altar miraba hacia el santo, como signo de su devoción y poder. Su columna era el centro de un octógono donde los capiteles de mármol, en forma de cesto, estaban delicadamente cortados y toda la edificación mostraba su belleza y ostentación que la sociedad le era capaz de mostrar. **

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