Fotografías del mundo: la kora de Xiahe, Tíbet histórico

La kora del monasterio de Labrang, en Xiahe, Tibet historico.

A 3500 metros de altura y con 3 km de longitud, hacer el circuito ritual budista (kora), haciendo girar los 1174 molinillos de oración, empequeñece las otras koras que hemos hecho en diferentes monasterios de Asia.

Como se puede ver en la foto, algunos peregrinos no solo dan la vuelta sino que ademas se postran ante las imágenes de Buda.

¡Espero que os guste!

Para mas información: Xiahe, monasterio de Labrang.

Monasterio de Labrang, en el Tibet

Por los caminos del Mundo. Monasterio de Labrang, Xiahe, Tibet histórico

Monasterio de LabrangRespiro con dificultad, espasmódicamente. A cada paso que doy, las piernas más me pesan y la cabeza me duele y me baila de un lugar a otro. El templo de la derecha se me nubla y siento que pierdo el equilibrio. De repente, una mano providencial aparece por detrás y me sujeta fuerte del brazo, evitándome una caída inminente. Me conduce hacia la puerta del templo y me ayuda a sentarme en el rellano. Chirrían los molinillos de oración y sus giros me marean aún más. Respiro hondo, llenándome tanto de aire como puedo, hasta que consigo recobrar el aliento. La mujer se despide y continúa su kora diaria.

Encajado en una planicie rodeada de altas montañas a 3.000 metros de altura, el complejo monástico de Labrang, en el antiguo Tibet –actualmente dentro de la provincia de Gansu- es uno de los seis más grandes de la orden Gelupka. Sus edificaciones pueden alojar hasta 4.000 monjes. Templos, estupas, salas de oración, altares y seis escuelas monásticas se suceden intramuros. Tejados dorados de estilo arquitectónico tibetano-han decoran 18 preciosos templos.

Un murmullo suave danza por los callejones cercanos al río, oraciones melódicas de entre las que emerge el sonido primordial, la sílaba om, que se repite sin final. He de reiniciar el camino delante de los mismos molinillos de oración que no he llegado a girar, pero me desanimo: ¡deben quedarme centenares aún! Los veo bien alineados, pequeños pero pesados, incrustados en unos muros que se alargan sin límite hasta que se los traga la penumbra. Hasta el brazo se queja de tantos que ha girado. No os había dicho aún que la kora o circuito ritual de Labrang tiene 3 kilómetros de muros encalados en blanco y 1.174 molinillos de oración que esperan ser girados.

Mañana lo volveré a intentar.

Autora: Núria Borràs. Ha publicado varios artículos en las revistas de viaje Altaïr y Lonely Planet Magazine.

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Tibet: Xiahe, monasterio de Labrang

El camino desde Tongren a Xiahe es una pequeña aventura. Hemos tenido que subir al autobús a empujones, combatiendo con tibetanos y chinos y sus respectivos sacos y cajas. Los asientos son diminutos y tenemos que hacer las 5 horas de trayecto girados hacia el pasillo.

Dentro del autobús hace un frío intenso, llevamos puesta la chaqueta, los guantes y la gorra. En los pies llevamos dos pares de calcetines y bajo los pantalones, otros de interiores. Es lo que hacen ellos para combatir el frío y ha sido muy buena idea comprarlos.

El paisaje es precioso, las cumbres nevadas se esconden detrás de las montañas que nos rodean y de vez en cuando se dejan ver. A una altura de 3.300 metros vemos los yaks pastando por el borde de la carretera, algunos pasean por el pueblo. En una parada, comemos un yogur casero recién hecho, quién sabe si con leche de vaca o de dri – hembra del yak -.

El monasterio de Labrang, junto con el de Kumbum, es uno de los seis monasterios de la orden Gelupka. Son los dos que se encuentran fuera de la Región Autónoma del Tíbet. Antes de la Revolución Cultural, llegó a tener 4.000 monjes y mas de 100 pequeños monasterios. Durante la Revolución Cultural muchos templos fueron arrasados y sus monjes encarcelados y torturados. En la actualidaad quedan tan solo 12 monasterios que albergan a unos 1.300 monjes.

Dentro del recinto monástico hay un pueblo entero, lamaserías, templos, salas de oraciones y escuelas de estudios superiores de teología, astronomía y filosofía. El complejo nace en la falda de la montaña y se extiende hasta el río. Los templos de mas al norte parece que estén enclavados en la roca, las paredes están pintadas en armonía con el terreno, del mismo color que la tierra. Algunos son blancos, con las ventanas, los techos y bordillo del tejado bien guarnecido.

Aquí la kora tiene una longitud de 3 Km, impresionante. Decidimos comprobar su dureza e intentamos seguir los monjes, hombres y mujeres, niños y viejecitos, con la intención de hacer girar todos y cada uno de los 1174 molinillos y dar las tres vueltas de rigor dentro y fuera de cada templo. Antes de finalizar el primer muro, ya estamos cansados y con el brazo derecho dolorido.

Casi todos nos avanzan, saludando y aprobando nuestra kora. El sol ya se ha puesto y cada vez hay más gente haciendo sus oraciones. Ya vamos por la falda de la montaña, por la mitad más o menos. Un monje anciano nos ayuda, indicándonos el camino a seguir.

El monje para a descansar y le pasa el relevo a una tibetana, viejecita también. Lleva el pelo con dos trenzas que se unen entre ellas a la altura de la cintura. Es ya de noche y el final de la kora parece que no llega.

Justo antes del final, hay varios templos que hay que recorrer tres veces por fuera y tres por dentro. Cuando acabamos estamos cansados y mareados, pero satistechos. La mujer nos da la mano y se despide. Regresamos al hotel con el alma purificada y contentos por haber acabado.

Cerca del hotel, vemos una pequeña parada donde una china de la etnia Hui vende pan, el mismo pan que podeis encontrar en Estambul, Samarkanda u Osh. Sin duda, un vestigio de la Ruta de la Seda.

Al día siguiente visitamos otra vez el monasterio y asistimos a la recitación de mantras, para luego continuar nuestro viaje hacia Lanzhou. Así que este es nuestro último contacto con la cultura tibetana, en este viaje.

Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007.
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