Luang Prabang, la ciudad de los templos

Noia amb vestit tradicional a Luang Prabang

De Luang Namtha a Luang Prabang en bus local

Ir de Luang Namtha a Luang Prabang fue una pequeña odisea. En una de las muchas curvas del trayecto, un asiento y su pasajero salieron volando. Aquí vi el carácter de los laosianos, aquelllo que dicen que se lo toman todo con calma. Demasiada diría yo. Sentaron al chico en otro asiento y dejaron el banco sin fijar, para que en cada curva fuese dando golpes a todo el mundo. Al final quien tuvo que repararlo fui yo, llave inglesa en mano, pues me veía el asiento por la cabeza.

Eso no fue todo. A medio camino se rompió el tubo de la gasolina y estuvimos dos horas esperando que lo repararan.

Buscando alojamiento

Por todo ello llegamos de noche a Luang Prabang y sin reserva de alojamiento. Encontrar donde dormir, en esta pequeña ciudad, nos supuso un problema y no por falta de hoteles y guesthouses, que los hay para elegir, sino porque los que llevaba recomendados por Noe, una buena amiga, gran viajera y una enamorada del Sureste asiático (a la que un día pude engañar para que visitase Sikkim y Nepal) estaban llenos o eran difíciles de localizar de tantos que habían.

Después de mucho dar vueltas, encontramos un pequeño hotel económico y muy recomendable en un callejón cerca del río. Dejamos las mochilas y salimos a cenar. Dos días después nos cambiaríamos a otro, de superior categoría, porque disponían de una bonita habitación, con balcón, que al no funcionar el aire acondicionado nos saldría por muy buen precio.

Guesthouse a Luang Prabang

Templos y monasterios: Patrimonio de la Humanitdad

Luang Prabang es una ciudad de templos, declarada Patrimonio de la Humanidad. Si tuviera que destacar dos cosas de esta ciudad serían los templos budistas y los monjes mendicantes, que van por la calle en procesión pidiendo comida a los fieles. Los templos fueron la cara de este viaje, los monjes la cruz. En la siguiente entrada os explicaré el porqué.

La ciudad es fácil de visitar, pues la mayoría de templos están en la misma calle. En esta calle también está el mercado nocturno, claramente orientado al turista, y el mercado de comida, donde por pocos euros puedes cenar.

De destacar algunos templos serian estos:

Wat Mai.  Fue construido en 1796 y es famoso por los relieves que explican una de las reencarnaciones de Buda. De fuera no es de los templos que más llaman la atención, pero los grabados en pan de oro de la fachada principal son espectaculares.

Wat Mai, temple a Luang Prabang Gravats de les parets del temple Dona resant al Buda del temple de Wat Mai, a Luang Prabang

Royal Palace Museo. Está formado por varios edificios que exponen artesanía local, esculturas de Buda y otros objetos. Este edificio fue construido por los franceses en 1904 para alojar al rey Sisavang.

Colors daurats i verd de la façana del Royal Palace Museu de Luang Prabang

Monjo caminant davant el Royal Palace Museu a Luang Prabang

temples i palmeres a Royal Palace Museu de Luang Prabang

Wat Xieng Thong. Situado donde confluyen los ríos Mekong y Nam Khan. Es uno de los templos más bonitos de la ciudad, con sus tejados a tres niveles y su fachada delicadamente pintada. Aquí es donde hasta 1975 eran coronados los reyes de Laos, de ahí su importancia histórica.

Temple de Wat Xieng Thong a Luang Prabang

Temple de Luang Prabang amb les parets decorades

Budes i gravats a la paret del temple de Wat Xieng Thong

Wat That Chomsi. Está situado en la colina Phou Si. Como templo no tiene ningún interés, pero vale la pena subir para ver una panorámica de la ciudad y de los ríos Mekong y Nam Khan. Id al tarde para ver la puesta de sol, porque aunque probablemente estará lleno de gente, hay muy buena luz para hacer fotografías.

Vista general de Luang Prabang

El riu Mekong al seu pas per Luang Prabang Dibuixant a Luang Prabang

De bajada entramos en un pequeño Wat, donde había esta persona pintando.

Además de estos, hay más templos en Luang Prabang. A quien le guste la arquitectura no se aburrirá. Además, las calles están llenas de antiguas casas coloniales convertidas en bonitos hoteles, restaurantes y cafeterías.

Y si se desea disfrutar de una buena cena, a un precio irrisorio, su lugar es el mercado de comida nocturno, donde por 1 € te puedes llenar el plato.

Mercat del menjar Luang Prabang Plat variat de menjar de Laos i cervesa a Luang Prabang

Al lado, se monta un mercado de artesanía completamente orientado al turismo. No obstante, es un buen lugar para comprar un bonito recuerdo para llevarse a casa.

Venda de paraigues artesanals a Luang Prabang

Estuvimos cinco días en Luang Prabang visitando la ciudad y las afueras. Pero tanto la visita de las afueras, como la de los monjes mendicantes, os lo explicaremos en las siguientes entradas.

Cruzando la frontera China: Luang Namtha

JINGHONG

Como explicamos en la anterior entrada, desde Kunming tomamos un vuelo hasta la ciudad de Jinghong. Al momento de embarque pensé que quizás hubiese sido mejor continuar nuestro viaje por China y evitar el largo trayecto desde Guilin hasta la frontera. Pero la decisión estaba tomada y continuar con nuestra ruta por Laos no tenía marcha atrás.

En Jinghong tuvimos que pasar una noche ya que el autobús a Luang Namtha no salía hasta el día siguiente. La ciudad en si no tiene, o al menos nosotros no le supimos encontrar, ningún interés turístico. Sólo una calle a orillas del río Mekong con cuatro terrazas para tomar una cerveza y poco más.

Escena callejera

LA FRONTERA CHINA – LAOS

Después del desayuno, cogimos el autobús hacia Luang Namtha. Paramos a comer a medio camino y sobre las 2 de la tarde ya estábamos en la frontera. Aquí se ve claramente la diferencia económica entre China y Laos. Mientras que China tiene un puesto de control fronterizo tal y como estamos acostumbrados a ver aquí, el de Laos no es más que una chabola custodiada por militares, con el único objetivo de sacarte algunos dólares más de lo que realmente vale el visado. Y debo decir que se lo han montado bien, ya que incluso han creado un documento con sello oficial – puesto por ellos mismos – donde consta un importe del visado superior al establecido oficialmente. Y ya te puedes quejar, que si no pagas no cruzas.

Empezamos bien la entrada en Laos.

LUANG NAMTHA

El interés de esta población se centra en las etnias que viven en los alrededores. Para poderlas visitar, la mejor opción es contratar un trekking con las numerosas agencias de viaje que hay en la ciudad.

Mujer de la etnia Hmong en Luang Namtha

Mujer de la etnia Hmong en Luang Namtha

Nosotros preferimos alquilar una motocicleta para ver la ciudad y los alrededores, dejando la visita de las aldeas para otras personas con más interés en ver etnias. Personalmente creo que si todos hacemos las mismas excursiones y visitamos las mismas aldeas, ¿realmente que vamos a ver? ¿autenticidad? poca, en mi opinión.

Pagoda en Luang Namtha

Paisaje de arrozales

Las guesthouses están muy bien – nada que ver con lo que acostumbramos a encontrar en India – son muy económicas y la nuestra, además, estaba delante del mercado nocturno, donde nos comimos un pato entero a un precio irrisorio.

Y una cerveza, la Beerlao más deseada por la mayoría de viajeros en Laos que los templos de Luang Prabang.

Fotografias del mundo: niño en Bago, Birmania.

La fotografía de este mes es de un niño birmano trabajando con su madre en un taller de cigarros en Bago. En la cara lleva una crema de protección solar típica de este país llamada Thanaka, que se extrae de los árboles y es muy eficiente, como pudimos comprobar.

La fotografía me gusta especialmente porque Birmania fue uno de nuestros primeros viajes y guardo un especial recuerdo de los días que allí pasamos.

En ese tiempo aún viajaba con una reflex analógica, aunque esta foto está tomada con una compacta digital Kodak, de 5 megapixels. Y aunque después he tenido otras cámaras compactas, más caras y con más megapixels, ninguna de ellas me ha gustado tanto en cuanto a resolución y colores como esta.

Y aunque no soy ningún técnico en este tema, en mi opinión durante unos cuantos años, la industria fotográfica se centró en aumentar espectacularmente los megapíxeles de la cámara, olvidando otras partes más importantes, empeorando la calidad a cambio de un aumento en sus ventas, por aquella manía de la gente de asociar mas megapíxeles a más calidad.

Lamentablemente tuve que cambiar mi Kodak porque se comía las baterías y hasta ahora, que regalé a Núria una Fuji X10, no he encontrado otra compacta que me genere la misma satisfacción.

Retrato de un niño en Birmania