Guwahati, templos y Pizza Hut

Guwahati es la típica ciudad india, con un tráfico caóticamente ordenado, unas aceras atestadas de gente y montones de basura que se amontonan por todos los rincones. Pero la capital del estado de Assam tiene dos highlights que no te puedes perder, si te encuentras por esta parte de la India: el sagrado templo Kamakhya Mandir y el Pizza Hut.

Llegamos a Guwahati cansados y hambrientos, después de más de seis horas de viaje, pero lo vimos enseguida. A través de la ventana del destartalado autobús, reconocimos su rótulo rojo y enseguida nos imaginamos una pizza gigante, con su queso fundiéndose generosamente sobre una masa crujiente… Pero desapareció enseguida, como un espejismo, detrás de la estela de los centros comerciales de las afueras de la ciudad. Y desde aquel instante, ya no pudimos pensar en nada más.

Sigue leyendo

Ziro, la tierra de los Atapani

Llegar a Ziro desde Along no ha sido sencillo, el gobierno indio debería mejorar las carreteras en esta región si desea que la zona prospere. Así que optamos por ir a Itanagar vía Assam, ya que la carretera está en mejor estado y evitar ir vía Daporijo, como hacen las pequeñas agencias de viaje que operan en Arunachal. Su ruta implica un día más, evitable para quien dispone de vehículo propio para viajar. Pero claro, a 75 € persona y día, ese día extra les supone un gran negocio.

Tardamos sólo 7 horas en llegar al checkpoint de Itanagar, pero un error en los permisos hacen que el jeep compartido deba continuar el viaje sin nosotros. Tenemos que esperar que los militares indios pongan solución, o por el contrario el viaje por Arunachal Pradesh termina aquí. La solución llega al cabo de una hora gracias a un superior que reconoce la firma en el permiso y nos autoriza el paso.

El problema es que estamos sin vehículo, pero por suerte una chica inglesa que está estudiando las lenguas del norte de India, y que casualmente pasa en ese momento por el checkpoint, nos lleva con su vehículo hasta la ciudad.

Al día siguiente continuamos el viaje a Ziro. El trayecto sólo dura 5 horas, pero por una carretera más apropiada para las cabras que para vehículos.

El interés por este pueblo no es otro que visitar las tribus Atapani. Las mujeres de esta tribu, famosas por su belleza, eran secuestradas por la tribu vecina Nishi.

Chica Atapani en la iglesiaPara evitarlo, se les desfiguraba la cara con tatuajes y se les perforaba la nariz para introducir unos tapones llamados dat. Afortunadamente, desde que las dos tribus firmaron un tratado de paz en la década de los 60, esta práctica ya no se hace e incluso algunas mujeres optan por la cirugía para cerrar los agujeros y quitarse los tatuajes.

Otra característica es su religión, la Donypolo, en que adoran al sol y la luna. Pero desde que los misioneros metieron la pata por aquí, la mayoría se han convertido al cristianismo Bautista, aunque mezclándolo con su antiguas creencias.

Pasamos dos días visitando estas aldeas. Para ello, tomamos un tempo (un pequeño vehículo usado para transporte público) y vamos a las afueras de Ziro, que es donde están situadas. Las callejuelas estrechas nos dan la oportunidad de ver mejor cómo viven e incluso de ver el interior de algunas casas, que están construidas con bambú. Todas tienen en la entrada el símbolo Donypolo que las protege.

paisaje de los alrededores de Ziro, India

Símbolo de la religión Donypolo

Símbolo de la religión Donypolo delante de una casa

Mujer atapani del nordeste de India

La mañana siguiente nos espera una desagradable sorpresa. Mientras desayunamos, el suelo comienza a temblar. Son sólo unos segundos, pero suficientes para atemorizarnos. Se trata de la réplica de un terremoto de 6 grados que ha habido en Myanmar, a menos de 200km de aquí. Ha sido una sensación muy extraña, pero afortunadamente no ha pasado nada.

Iglesia bautista

Emprendemos el camino hacia el pueblo y al pasar por delante de una iglesia Bautista nos invitan a asistir a la misa. El cura nos dedica unas palabras y nos anima a leer con él una lectura de la biblia, en lengua Atapani. Aunque halagados declinamos amablemente la invitación, aunque hubiese sido divertido hablar en público en Atapani.

La misa es, a mi parecer, demasiado larga (dos horas) pero es muy entretenida ya que la lectura de los textos sagrados la hacen cantando, acompañados de dos guitarras eléctricas y una batería. A la salida tenemos la oportunidad de charlar con ellos y conocer un poco más cómo viven. Nos lo pasamos muy bien.

Música en iglesia

Atapani woman in Ziro church En Ziro nos reencontramos con Zoran, un chico esloveno que viaja solo y que habíamos encontrado en Along. El es el único occidental que hemos visto en Arunachal, comentamos las dificultades de acceder a esta región y de encontrar otros viajeros con los que compartir un rato.

Entradas relacionadas Ruta por Arunachal Pradesh y Assam, India.

Along, el sudeste asiático de India

Montañas del nordeste de India con nieblaSituado en un entorno brutal, con ríos, bosques, montañas y campos de arroz, se puede considerar que Along es el sudeste asiático de la India. Sus habitantes pertenecen a la etnia Adi, más emparentados con las diferentes etnias del norte del sudeste asiático o de Yunnan, que de los indios. Lo interesante de esta zona es visitar los diferentes pueblos de los alrededores.

Casas de bambú y techo de palmera

Casas de bambu en la aldea de kabu, en Arunachal Pradesh, India

Decidimos ir al primer pueblo haciendo auto-stop, cosa nada difícil ya que de inmediato algún lugareño te sube sorprendido de ver algún viajero por aquí. Y es que los pocos visitantes que recibe el estado de Arunachal Pradesh lo hacen organizados con agencias locales, dada la dificultad de obtener los permisos y el estado precario de las carreteras.

Mujer de la etnia Adi en el nordeste de India, Arunachal Pradesh

Caminamos entre campos de arroz segado hasta llegar a Kabu Village, un poblado con casas típicas construidas con bambú sobre cuatro pilastres, para evitar la humedad, y con el techo de paja. No hay calles, sólo la hierba rasa del caminar de la gente. Entre las casas, niños jugando sobre la hierba húmeda, gallinas, cerditos y perros completan el paisaje.

Niños Adi en la terraza de una casa de bambú en la aldea Kabu

Niña Adi con rasgos más típicos del sudeste asiático

En el río, el viejo puente hecho con cuerda y bambú reposa inerte, mientras a poca distancia el puente nuevo, de hierro, anuncia un futuro incierto y lleno de cambios en la vida y las costumbres de los Adi. Este puente era uno de los puntos de interés de esta zona, pero se rompió hace unos años. Tenía que ser una sensación increíble cruzar por el viejo puente, aunque el nuevo ha mejorado mucho el tráfico de personas de ambos lados del río.

Fotografia del rio a su paso por las aldeas de las tribus Adi

Paisaje del cauce del rio con las montañas verdes al fondo

Fotografia del rio con la montaña al fondo

Por cierto, que una pareja de indios nos dijeron que los Adi cultivan unos pimientos tan picantes que ni ellos mismos se les pueden comer. ¡Ni se nos ocurrió probarlos!

Entradas relacionadas Ruta por Arunachal Pradesh y Assam, India.