Salimos de Lamayuru a primera hora de la mañana para ir a Alchi. El autobús nos deja a 4 km del pueblo, en la carretera principal. Cargamos las mochilas y empezamos a caminar. Un jeep con una familia india que hace turismo se apiada de nosotros y nos sube. Son gente muy amable, incluso nos ofrecen agua.
Nos hospedamos en un bonito hotel con un personal muy amable: somos los únicos clientes. Escogemos una habitación con vistas al jardín, terraza y techo de madera. Comemos y paseamos por este bonito pueblo hasta el Gompa, el único edificado en llano. Data del siglo XI y tiene numerosas influencias Cachemires. El edificio no es demasiado espectacular pero el interior es sin duda el más bonito que hemos visitado.
Satisfechos por la visita paseamos por el pueblo hasta que empieza a anochecer. Para cenar: café con leche y thungkpa, la sabrosa sopa tibetana, que nos calienta el cuerpo.
Por la mañana desayunamos de forma abundante y nos sentamos en la terraza leyendo y escuchando música; hasta las tres de la tarde no sale el bus, así que tenemos tiempo. Para comer, pan tibetano y lo que queda del fuet que llevabamos de casa. A las dos nos vamos a esperar el bus.
- Como que hoy no hay autobus?. – ¡Hala! A cargar las mochilas al hombro, recorrer los 4 km hasta la carretera principal y a esperar que pase alguien. Como la paciencia no es nuestro fuerte nos ponemos a hacer autostop. Subimos en un camión cachemir decorado de forma espectacular y estrafalaria. Quien haya visto alguno de estos camiones ya sabe a que nos referimos.
El camión nos deja en Saspol donde nos han garantizado que a las 3 pm pasa un bus. Y esperamos: las tres, tres y cuarto, tres y media, cuatro. Deben querer decir las 3 pm “indian time”, que significa que llegará cuando deba llegar. Por fin, a las 4:30 pm subimos contentos de volver a Leh.
Al llegar Lamu nos recibe con un abrazo y nos prepara un té con mantequilla y sal, nuestro preferido. Anju nos prepara dos cubos con agua caliente para lavarnos. Sólo necesitamos uno le decimos, pero el insiste en dos y no se hable más. ¿Nos habrá visto muy sucios?.
- Hoy os quedáis a cenar: chapatis, dal y verduras estofadas. Primero os duchais y descansais y luego bajad a cenar – nos dice Lamu -.
¡¡Que bien volver a estar en casa!!
El trayecto hasta Lamayuru es espectacular. La carretera recorre por un barranco tan profundo y estrecho que el sol no penetra. Muy abajo, tanto que el Indo parece un riachuelo, se ven los restos de algún camión que no tuvo la suerte de llegar a su destino.






