De Osh a Sary Tash

Salir del país por tierra, siguiendo la Ruta de la Seda tal y como nos habíamos propuesto, no es tarea fácil. A través del paso del Irkeshtam, entre los Pamires, la carretera desde Osh es larga y dura.

Paisaje hacia sary TashPara empezar, encontrar un transporte ha sido complicado. En la estación de autobuses nadie sabía a que hora salía el bus que iba a Sary Tash. Después de esperar durante más de dos horas, la marshutka ha llegado llena, abalanzadose sobre ella las personas que estaban esperando, con todos sus fardos. Así que si alguien se ha quedado en tierra hemos sido nosotros. Y es que en el interior no cabía nadie más y muchos menos nuestras mochilas.

En la calle los taxistas nos piden 200 dólares, un precio abusivo. Cuando nos disponemos a marchar, una mujer nos agarra del brazo y nos acompaña hasta un callejón donde varios automóviles esperan. La mujer regatea con un conductor y nos consigue un precio de 13$ los dos, si nos parece bien. ¡Claro que nos parece bien!! Viajaremos en compañia de una família que deben ir a Sary Tash por un funeral.

Niños en una aldea de KirguzistanEl vehículo es de estilo soviético y está medio destartalado, ¡pero allá vamos! La carretera es mala y llena de baches y agujeros, pero el paisaje es fabuloso. Pasamos por un valle casi desierto, con un río seco y algunos chopos bordeándolo. Al fondo las montañas con las cimas nevadas, asoman tímidamente. Se trata de los Pamires, unas moles con algunos picos de más de 7.000 metros.

A mitad de camino paramos en un pequeño mercado, en el pueblo de Gulcha. Aprovechamos para comprar algo para comer: pan, manzanas y un pimiento amarillo dulce para acompañar el pan. Ni que decir tiene que todo el mundo nos mira.

Autor del blog comiendo pan y pimiento crudoA partir de aquí el frío es más intenso, empezamos a subir por una carretera pedregosa y llena de polvo. En la cima, paramos para hacer unas fotos, mientras el conductor pone nieve en el motor para enfriarlo. Para arrancar, tenemos que empujar el vehículo que a duras penas se pone en marcha.

De bajada, curva tras curva se vislumbran las planicies, es la estepa que nos espera. Al fondo se ven cuatro casas, es Sary Tash, situada en el cruce de dos carreteras: la que lleva a China por el paso del Irkeshtam y la que lleva a Tadjikistan, desde donde llega el opio que luego se distribuirá en Europa. Llegar nos ha costado más de 5 horas.

Paisaje de Sary Tash con los Pamir al fondoEncontrar alojamiento para pasar la noche no es difícil, sólo hay un lugar. Nos asignan una sala de estar, sin camas y con alfombras en el suelo. Ya nos esta bien. Han dispuesto una pequeña estufa para calentar la estancia. Para cenar, arroz y té caliente en la habitación.

Ahora tan solo queda pasar la noche y por la mañana intentar llegar a Kashgar.

 

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