Diyarbakyr, la capital del kurdistan turco

Regresamos a Batman, desde Hasankeyf, con la idea de coger el dolmus de la tarde hacia Diyarbakyr. Como aún tenemos tiempo, nos sentamos en una terraza a tomar çay, invitados por un grupo de jóvenes turcos. Con ellos discutimos sobre el triste proyecto que anegará para siempre el precioso pueblo de Hasankeyf y que cambiará para siempre la región. Nos quedariamos toda la tarde disfrutando de su hospitalidad, pero el dolmus hacia Diyarbakyr no espera y tenemos que despedirnos.

Diyarbakyr es una ciudad viva, que lucha por dejar atrás los años en que era asociada al terrorismo kurdo. Pasear al lado de las murallas, que rodean el casco antiguo, es disfrutar de la sombra de los árboles, la sonrisa de la gente, de las risas de los niños. Adentrarse en las callejuelas es ver la vida de los kurdos, sentir el aroma de las especies y los kebabs, disfrutar con los colores de las frutas y verduras dispuestas en pequeños puestos, probar los quesos y las aceitunas preparadas de diversas formas.

Diyarbakyr

Diyarbakyr

Diyarbakyr

En un caravasar, ahora convertido en hotel, un vendedor de alfombras nos intenta vender una excursión al Kurdistán irakí. Suena tentador, pero ni tenemos dias, ni nos fiamos mucho de este sujeto. Así que continuamos nuestro camino en busca de algún lugar donde comer.

En un caravasar muy bien restaurado, saboreamos unos mantis con yogur (los raviolis turcos). Sentados en la terraza, dejamos volar nuestra imaginación y vemos como llegan las caravanas de camellos y como los comerciantes exponen las mercancías, esperando una buena venta. Como hace siglos, el caravasar está lleno de vida, solo que ahora el patio está ocupado por bonitas teterías y pequeñas tiendas con camisetas estampadas con la imagen del Che Guevara.

En el sótano hay una gran librería, debe ser la más bonita que hemos visto nunca, con los libros dispuestos entre las antiguas columnas del caravasar.

Diyarbakyr

Diyarbakyr

Después de comer, visitamos la mezquita Ulu Cami, construida en 1091 por Malik Sah, uno de los primeros sultanes selyúcidas. En el patio, conversamos con unas jóvenes estudiantes con mucha inquietud por viajar y nos calentamos con los últimos rayos de sol, pensando ya en el final de este viaje.

Durante estos días, que hemos visitado el Kurdistán turco, hemos disfrutado del calor de esta gente, así que desde este blog os animamos a que incluyáis esta región en vuestro itinerario por Turquia. No os arrepentiréis.

Diyarbakyr, la capital del kurdistan turco
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