El monasterio tibetano de Tawang

El monasterio budista de Tawang, el más grande de India, domina la tierra de los Monpas. Situado a 3500 metros de altura, queda a salvo de un semi-círculo de picos nevados durante la mayor parte del año. Fue construido en el siglo XVII cerca de la aldea donde nació el 6º Dalai Lama. En aquel tiempo, esta región formaba parte del Tíbet, pero en 1914 pasó a formar parte de la India británica.

La visita a este monasterio era el objetivo de este viaje y poder llegar hasta allí fue un sueño. Pero cumplir este sueño no fue fácil de conseguir, el estado de las carreteras de Arunachal lo pusieron difícil y el frío no ayudó.

Llegamos a Tawang al caer la tarde, después de 10 horas de viaje desde Bomdila. Por mucho que buscamos, no logramos encontrar mejor hotel y más céntrico que el Gorichen. Pasamos la noche dentro del saco, tapados de gruesas mantas, aunque sufrimos mucho frío.

La mañana nos despertó con una fina lluvia. Nos vestimos rápidamente, la ropa estaba caliente pues habíamos tenido la previsión de meterla dentro del saco. Bien abrigados, salimos a la calle dispuestos a recorrer los últimos metros que nos separaban del monasterio.

Pero, a pesar de estar situado a poca distancia de la población, pronto nos perdimos. Una mujer nos llamó desde su jardín para indicarnos el camino. Otra mujer, con su hija en la espalda, hizo el esfuerzo de volver atrás acompañándonos hasta la entrada, bastantes metros más arriba de donde nos había encontrado.

El monasterio queda resguardado por las casas de los monjes, dispuestas a su alrededor. Todo el conjunto da la impresión de una fortaleza medieval, con un muro exterior. El templo principal queda en la parte más alta del cerro, lo que da al recinto una imagen de postal, única en esta región.

Ante el templo principal hay un patio muy grande, que es donde se celebran los festivales y donde se reúne la gente del pueblo cuando hay alguna puja en la que participa algún Rinpoche o Lama importante.

A su alrededor, los imponentes Himalayas protegen la región de sus vecinos, los chinos Han, que han colonizado su país: el Tíbet, el país de la paz.

Dentro del monasterio el frío era tan intenso que fuimos a buscar un lugar más cálido. Yendo de sala en sala llegamos a la cocina de los lamas, donde el cocinero nos invitó a te tibetano con sal y mantequilla de yak. Estuvimos de suerte porque este te es el que más nos gusta y la tradición dice que hay que beber tres tazas, que disfrutamos al calor de la chimenea.

La tarde la pasamos refugiados en la habitación, sentados ante una pequeña estufa, dentro del saco de dormir. Cenamos en un restaurante en el que hacía mucho frio, una caliente y deliciosa sopa de momos que nos devolvió el calor al cuerpo.

Al día siguiente, nos despertaron unos tímidos rayos de sol. El día se presentaba bien. Almorzamos unas tortillas con pan de sandwich, untado con tomates que habíamos comprado en la calle. Y volvimos al monasterio dispuestos a disfrutar del soleado día.

En el patio del monasterio, un monje nos contó su huida del Tíbet cuando tenía 8 años. Es una historia triste como todas las que explican los refugiados políticos. Otros monjes, bastante más jóvenes, prefirieron preguntarnos por Messi y el Barça.

Nos sentamos en la entrada del templo para disfrutar del calor del sol y grabar en nuestra memoria este lugar tan bonito y apartado. Y con los últimos rayos del sol, volvimos al hotel para preparar las mochilas. El invierno había llegado y era cuestión de regresar a Tezpur.

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6 comentarios en “El monasterio tibetano de Tawang

    • Gracias!!

      No eras el único que albergaba el sueño de llegar hasta allí. Pero a veces los sueños se hacen realidad, espero que algun dia lo veas con tus ojos y no a través de las fotos de otros.

      Saludos!!

  1. Enhorabuena por hacer realidad ese sueño!

    Aunque sólo de leerte me ha entrado frío.. 😉 es un lugar mágico que algún día me encantaría visitar!

    La foto de los monjes con las camisetas del Barça es total! Vayas donde vayas, acabas encontrando alguien del Barça! jajaja

    Un petonàs!

    • Gracias Moon.

      Llevaba años queriendo visitar ese monasterio, pero la dificultad de obtener los permisos siempre me había echado hacia atrás. Pero a veces los sueños se cumplen y este fué uno de ellos. Cuando desde la distancia vi el monasterio me emocioné, y aunque llegar hasta allí costó lo suyo (resfriado, mal de altura, mal estado de las carreteras….) valió la pena, sin duda.

      Cuando vayas abrigate bien!!!….jajaja

      Petons!!

      PD: Ara tinc un altre somni, l’Antonio Aguilar me l’ha recordat: visitar Catxemira i les fonts del Ganges… i se que aviat el compliré. 🙂

  2. Es que el Barça es mucho Barça.
    No cabe duda que está en todas partes del mundo y a los monjes budistas, les cae muy bien esta camiseta (y a mí).
    En Jakarta, las compro a euro la pieza, tengo todas las equipaciones y las luzco siempre que voy a correr a Can Dragó (Nou Barris) en Barcelona, aunque la verdad es que me falta la última 😉
    Buen post
    Saludos

    • Además son los mismos colores que la bandera del Tibet, y supongo que eso debe influir. Vi también un monje que llevaba la camiseta de Argentina, con el nombre de Messi……… y es que si el Barça es mucho Barça, Messi ya es estratosférico.

      Gracias por el comment.

      Saludos!!

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