Los elefantes de Sen Monorom

Tras ver los delfines Irrawady en Kratie, nuestra siguiente parada era la provincia de Mondulkiri, para ver los elefantes de Sen Monorom y conocer de cerca el prometedor Elephant Valley Project, destinado a mejorar la salud y el bienestar de los elefantes en cautividad. El proyecto se centra en el ecoturismo, con el cual se obtiene financiación para su cuidado y rehabilitación y alejarlos así del trabajo en el campo. De este modo, los elefantes que durante años han trabajado en los bosques, continúan generando unos ingresos que son básicos para el mantenimiento de numerosas familias, sin ser maltratados ni forzados a trabajar.

Queríamos comprobar si esto era cierto y disfrutar del contacto con los elefantes sin poner en riesgo su salud. Así que desde Kratie nos dirigimos a Sen Monorom, capital de la provincia de Mondulkiri.

Compramos los billetes en una casucha de la estación, una explanada de tierra situada al lado del mercado y nos ahorramos un par de dólares respecto de comprarlas en la guesthouse, quedando el precio en 5$ por persona.  El minibús en el que viajamos hacia Sen Monorom, servía también para transporte de mercancías, pero en lugar de ponerlas en el techo del autobús, como hacen en India o Nepal, los vagos se limitaron a meterlas en el interior, por lo que el suelo estaba lleno de sacos de harina y arroz, dejando apenas espacio para las piernas. Eso, sumado al exceso de pasajeros, convirtió el viaje en uno de los peores que realizamos en Camboya, aunque por suerte no fue un trayecto muy largo, apenas 5-6 horas.

Con el alojamiento tuvimos más suerte y encontramos habitación enseguida. Nos alojamos en el Green Hotel, situado a 3 minutos de la parada del autobús. Habitación doble con baño y ventilador por 10$. Recomendable.

La zona nos sorprendió gratamente, por su carácter rural. Parecía el lejano oeste y nos recordó la Camboya que cruzamos hace algunos años, con carreteras de arena rojiza y casas familiares sobre pilotes.

Calle en Sen Monorom

Una vez asentados, empezamos a mirar precios para pasar un día con los elefantes en diferentes agencias y restaurantes -todos organizan itinerarios- aunque el precio no suele variar. Acabamos pagando 35$ por persona, que incluía el desplazamiento hacia el bosque y el almuerzo.

Visita de los elefantes y la etnia Bunong

Los Bunong, el grupo étnico que habita esta región, explican que hace muchos, muchos años, un grupo de hombres fue a pescar al río, pero la pesca no fue todo lo bien que deseaban, así que la mitad de pescadores comió pescado y la otra mitad no. Al día siguiente, los que habían comido pescado se despertaron como elefantes.

Esta es la historia de la creación del pueblo Bunong y su estrecha relación con estos animales.

En cuanto al Elephant Valley Project, Jack Highwood, su fundador, rescata elefantes de las familias Bunong. Pagan a sus propietarios el mismo salario que sus animales ganarían si trabajaran para la industria maderera, arrastrando arboles en la selva. También alquilan sus tierras, creando una reserva natural y evitar así la tala y deforestación, conservando su hábitat natural.

El cincuenta por ciento de los ingresos, generados por los visitantes y voluntarios, van a parar al proyecto, que incluye, además del mantenimiento de los elefantes, el salario del personal contratado, todos de la etnia Bunong, y la asistencia sanitaria a sus familias. Además, contratan vigilantes para evitar que cazadores furtivos y madereros ilegales entren en la reserva.

Así que al día siguiente, a las 8 de la mañana, nos recogieron en la agencia y tras recorrer unos kilómetros en un coche destartalado, llegamos a un poblado formado por cuatro casas con el techo de bambú.

aldea Bunong en Sen Monorom

mujeres y niñas de la etnia Bunong en Camboya

En ese momento llegó un mahout con su elefante, nos dieron unos plátanos y se los dimos de comer. Después, con todo el grupo y el elefante, más algún otro que se unió por el camino, iniciamos un trekking de un par de horas hasta el río. Durante el trayecto nos fueron explicando las propiedades de las plantas que nos íbamos encontrando y su uso por parte del pueblo Bunong. Parábamos cuando el elefante quería comer y continuábamos cuando él lo decidía.

Por la selva con elefantes en Sen Monorom

Núria alimentando un elefante

Por el camino no dejamos de ver y oír como las moto-sierras iban talando los árboles, supongo que para plantar café, uno de los productos “estrella” de la zona, y también para la industria maderera, siempre necesitada de deforestar el planeta.

El río fue nuestra parada final, aunque los elefantes continuaron su camino. Volverían más tarde, con los respectivos mahouts, para darse un baño. Aprovechamos para bañarnos y, a pesar de ser solo mediodía, comimos el arroz que llevaban preparado y algo de fruta.

Un par de horas después regresaron los elefantes para darse un baño. Entraron en el río con sus mahouts, que empezaron a bañarles rascándoles la piel con el agua y las manos. Algunas personas del grupo se unieron a ellos e incluso pudieron subirse a su grupa.

Elefantes entrando en la cascada para tomar el baño

Bañando los elefantes en camboya

Bañando el elefante en Sen Monorom

a la grupa del elefante en Sen Monorom

lavando el elefante en una cascada de Sen Monorom

Núria acariciando el elefante en Sen Monorom

Cuando acabó el baño, los elefantes se fueron y regresamos al poblado. Algunos miembros del grupo se quedaron en la aldea, donde pasarían la noche. Nosotros continuamos hacia Sen Monorom ya que nuestra ruta por Camboya debía continuar, en este caso hacia Kep, para visitar un pueblo de costa no masificado por el turismo, pero sobretodo para probar sus famosos cangrejos.

Los elefantes de Sen Monorom
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2 comentarios en “Los elefantes de Sen Monorom

    • Pues ya sabes, a Camboya de viaje!! 🙂

      La verdad es que fue bonito pasar el día con ellos. No es barato, pero el proyecto es interesante. Si alguna vez vais a Camboya pasaros a verlo.

      Saludos!

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