En bicicleta por los templos de Angkor

El segundo día en Siem Reap decidimos visitar, en bicicleta, los templos de Angkor, que se encuentran a 8 km de la ciudad. Se trata de uno de los lugares arqueológicos más importantes del sudeste asiático, que se extiende alrededor de unos 400km2 y se compone de decenas de templos, estructuras hidráulicas y vías de comunicación de las diferentes capitales del antiguo imperio Khmer. Estas construcciones son testimonio de una civilización excepcional que gozaba de un alto nivel de orden social y que se desarrolló entre los siglos IX y XV. Desde 1992 son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Como ya los habíamos visitado con anterioridad, decidimos ir a ver sólo Angkor Wat, Bayon y Ta Prohm, a cual más bonito.

Tras el resignado trayecto por la carretera que cruza la ciudad y lleva a los templos, llegamos a la entrada principal de Angkor Wat. Está atestado de vehículos y de gente, así que decidimos dejarlo para la puesta de sol. Pedaleamos hasta encontrar la puerta sur de la ciudad amurallada de Angkor Thom, que se encuentra rodeada por un gran canal de agua de forma cuadrangular.

La puerta, muy bonita y fotogénica, con sus cuatro caras, está también invadida por turistas, coches, tuc-tucs, vendedores de bebidas… Un desbarajuste que dejamos atrás asombrados, pues en las anteriores visitas estábamos prácticamente solos.

Una vez dentro del recinto de Angkor Thom, justo al cruzar la puerta, Lluís ve la posibilidad de pedalear por encima de la muralla. Subimos por una senda polvorienta y resbaladiza hasta lo alto, desde donde vemos serpentear un sendero. Así que lo seguimos, completamente solos, con las aguas del canal de Angkor Thom, a nuestra izquierda y la vegetación a la derecha. ¡Es magnífico! Esta ha sido una de las experiencias más bonitas de todo el día.

por la muralla de Angkor Tohm en bicicleta

Cuando llegamos a la puerta oeste parece que la senda se acaba o se vuelve inaccesible, así que descendemos hacia el camino principal. Paramos un momento para fotografiar esta puerta que, de las cuatro, es la más bonita y disfrutamos de la tranquilidad que da el estar solos, en un entorno tan majestuoso como este.

arriba en la muralla de Angkor Tohm

puerta oeste de la muralla

Bayon, el templo de las 200 caras

Volvemos al circuito marcado del recinto “oficial” hasta Bayon, el templo de las caras. Dedicado a las diversas divinidades hindúes y budistas, en atención al rey que mandaba en cada momento, la característica del templo Bayon es la multitud de caras serenas que, construidas en piedra y mirando hacia los cuatro puntos cardinales, decoran sus torres.

Bayon

caras de bayon

bayon

cara de bayon

Su interior está repleto de galerías, puertas y escaleras que conducen a las torres y a la terraza más elevada. Bayon está lleno de gente, pero aún y así es un templo maravilloso.

Ta Prohm, ruinas y naturaleza

Relanzado mundialmente al público con la película Tomb Raider, con Angelina Jolie como protagonista -y que durante la grabación se enamoró del país- el templo Ta Prohm es una maravillosa -sino peligrosa- combinación de naturaleza y templos. Los árboles, de la familia de los ficus, crecen gracias a una semilla depositada sobre los muros, en el excremento de algún pájaro. El clima caluroso y húmedo favorece la germinación de la semilla y, con el tiempo, el árbol crece hacia arriba y sus raíces penetran en medio las galerías, muros y puertas, buscando la tierra.

Denominado inicialmente como Rajavihara (monasterio real), en su época fue un monasterio budista que llegó a alojar a más de 12.000 personas. Su actual estado se debe a que fue el templo elegido por la Escuela Francesa de Extremo Oriente para mostrar el estado en que se encontraban los templos de Angkor, cuando a finales del siglo XIX fueron redescubiertos. Gracias a la extraordinaria combinación de ruinas y naturaleza, Ta Prohm es uno de los templos más visitados de Camboya y sin duda uno de los más bonitos de Angkor.

Ta Prohm

raices

Desgraciadamente, su fama también ha llamado a la puerta del gran gigante de Oriente, por lo cual visitamos el templo entre ruidosos grupos de turistas chinos, que hacen toda clase de poses ante las puertas por las que salía y entraba Angelina Jolie en Tomb Raider.

la puerta d'Angelina Jolie

Angkor Wat, un símbolo de Camboya

Los kilómetros pedaleando entre templo y templo se hacen largos bajo este sol que quema y nos asfixia. Pero aún y así, siempre nos ha gustado mucho más la visita de los templos pedaleando, por la libertad que te da, que no hacerlo con tuc-tuc. Eso sí, hay que agradecer que la sombra de los árboles predomina en todo el complejo.

El templo de Angkor Wat fue construido por el rey khemer Suryavarman II a principios del siglo XII, con la finalidad de ser usado como templo y como mausoleo cuando muriera. Fue dedicado al dios hindú Vishnu y representa el monte Meru, considerado el centro de todos los universos físicos, metafísicos y espirituales. A lo largo de los siglos, el templo se ha mantenido como un centro religioso, primero hindú y luego budista y es la principal atracción turística del país, además de un símbolo, ya que incluso aparece en la bandera de Camboya.

Cuando llegamos, hacia las cinco de la tarde, Angkor está aún más apretado de gente que por la mañana. Y es que todos hemos tenido la idea de verlo en la puesta de sol. Así que procuramos alejarnos un poco de la multitud y buscamos un lugar un poco tranquilo para contemplarlo.

Angkor Wat

Este templo siempre me ha cautivado. Su estructura única y delicada, coronada por las torres, dan la sensación de perfección ensalzada hacia el cielo. Incluso el agua del pequeño lago ayuda a darle ese toque sublime que se repite en todas las fotografías que se ven en libros, guías, panfletos y como no, en google.

Con esta imagen preciosa en la retina, abandonamos el recinto de Angkor con las piernas doloridas de todo el día. Hemos pedaleado unos 37 kilómetros desde primera hora de la mañana, en dos bicis destartaladas, recorriendo el llamado “pequeño circuito”. Nos avanzan los tuc-tucs, taxis y autobuses, que devuelven los turistas hacia su hotel. A nosotros todavía nos quedan 8 kilómetros hasta el nuestro, y pedaleamos deprisa, pues se está haciendo de noche.

Ha sido un día memorable de visita. Y también agotador. Pero ha valido la pena.

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2 comentarios en “En bicicleta por los templos de Angkor

    • Hola chicos!

      La verdad es que no me esperaba tanto turismo, más aún cuando la anterior vez tuvimos Ta Prohm para nosotros solos. Pero considerando que se incorporaron los chinos y los rusos al turismo, me temo que cada vez será peor. De hecho, recuerdo que Pub Street era una calle de tierra con 4 restaurantes y ahora parece Khaosan Road!

      Un abrazo!

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