Fiesta en la Osh Guesthouse

La Osh Guesthouse es el lugar recomendando para alojarse en Osh, según la biblia de los viajeros, la Lonely Planet (LP). Pero hay que tener cuidado, a veces tiene muchos errores; me temo que la fama ha hecho disparar ediciones sin reparar mucho en correcciones. Además, hay cosas que cambian muy rápidamente y siempre hay que usar el sentido común cuando se viaja.

La Osh GH esta situada en el cuarto y último piso de un edificio mediocre, de estilo soviético, que se cae a trozos. Hay dos dormitorios con tres y cuatro camas cada uno, una sala común, una cocina y un lavabo. Dice la guía que para la ducha y la cocina hay que pagar extra. Yo creo que aquí hay un error: los propietarios te dan un premio si consigues ducharte. Lavarse los dientes es más difícil aún, ya que con la boca llena de dentífrico, obligatoriamente tienes que respirar por la nariz. Grave problema.

En el dormitorio hay una japonesa demasiado callada, un francés muy simpático y nosotros dos. Charlamos largo rato, leemos y cerramos la luz. Allí empieza la fiesta: mis tripas inician un baile de diablos que durará hasta bien entrada las tres de la madrugada, cuando serán expulsados drásticamente de mi cuerpo. En este proceso habré ido de incógnito a la otra fiesta que había montada en el baño, donde cucarachas de todas las edades y nacionalidades hacían un encuentro. Seguro que habían llegado siguiendo la Ruta de la Seda y ahora cruzaban las fronteras de las baldosas, de las grietas y de las ranuras de las paredes sin ningún tipo de control policial. Como no había sido invitada y el olor pestilente de aquel lugar no invitaba tampoco a alargar la estancia, volví hacia la calidez de mi saco de dormir, no sin antes hacer una última deposición, como agradecimiento a los anfitriones de una de las guesthouses más asquerosas en las que he estado.

Bien pensado, el agradecimiento debería ser para los autores de la última edición de la guía LP de Asia Central. Pues eso, para ellos.

Al día siguiente, además de la resaca… ohh! sorpresa! En la fiesta de los constipados declarada por los turistas debido a la inminente llegada de la nieve en el país, las pulgas de todas las mantas de la guesthouse habían venido a mi saco. Tan contentas estaban del sabor a kebab y patatas fritas de la cena, que debía tener mi sangre, que me devoraron desde la planta de los pies hasta el cuello, las malas putas.

Fiesta en la Osh Guesthouse
Ayudanos a mejorar, valora la entrada!

Entradas relacionadas

Deja un comentario

diez − 7 =