Navidades en Kochi

Celebrando la Navidad en Fort Kochi

Los días de viaje van avanzando a un ritmo acelerado, quemando etapas, haciendo y deshaciendo mochilas y situando nuestro mañana en una ciudad nueva, siempre en ruta, como si de un objetivo se tratara. Y cuando nos damos cuenta, los viajeros que vamos encontrando nos hacen siempre la misma pregunta: ¿dónde pasaréis las Navidades?

Y nosotros, con cara de sorpresa, nos miramos y nos preguntamos: ¿ya han pasado tres meses?

Dos días antes de la fecha señalada coincidimos por tercera vez con Laura, una alemana que viajaba por un mes haciendo un recorrido por el sur de India. Esa noche quedamos para cenar en un Indian Coffee, y después de preguntarnos donde pasaríamos la Navidad, dijo: si decidís volver a Kochi, podríamos pasarlo juntos.

En Kochi ya habíamos estado hacía un par de días. De hecho, cuando se habla de Kochi hablamos de Fort Kochi, la zona norte de aguas, en la costa de Malabar, bañada por las aguas del Mar de Arabia. Aquí llegaron y se establecieron mercaderes y exploradores venidos de todas partes durante más de 600 años y así fue como la costa fue cambiando su fisonomía con construcciones coloniales de herencia portuguesa, holandesa e inglesa.

Old Harbour y Mercedes

Fort Kochi

arte urbano

Los chinos dejaron huella en las técnicas de pesca, es así como se pueden ver en la costa enormes redes de pesca tradicional, una especie de artefacto que necesita de la fuerza de varios hombres para utilizarla.

redes chinas

arte de pesca chino

arte de pesca chino

También llegaron judíos y su herencia está presente en el barrio de Mattancherry, donde se encuentra también el palacio del Raja de Kochi. En esta zona se puede llegar fácilmente en ferry desde el embarcadero de Fort Kochi o bien en un agradable paseo donde vas descubriendo pequeñas iglesias y antiguos almacenes utilizados durante la Ruta de las Especies, que aún ahora se encuentran en activo.

esglèsia

ginger palace

magatzem de gengibre

sinagoga

De toda esta amalgama cultural ha quedado una zona, Fort Kochi, deliciosa para pasar unos cuantos días.

Si a esto le sumamos que su población es cristiana en un 35% tenemos de Kochi una ciudad que no parece India. Sus calles son limpias y desprenden el aire de las ciudades coloniales, serenas y tranquilas, bien ordenadas. Y Fort Kochi, la zona donde se reúne la mayor oferta turística, es un encanto.

Estaba decidido, pasaríamos las Navidades en Fort Kochi, en compañía de Laura.

Preparando la Navidad

Volvimos a la guesthouse Casa Bella, donde se podía usar la cocina, quedamos con Laura y fuimos hacia la zona del puerto, a comprar pescado y marisco para la cena de Nochebuena. Y todo fue una, comprar un vinito en una licorería, donde la cola llegaba hasta la calle de al lado, y empezar a cocinar. Nuestra cena: atún, calamares y langostinos. Y Feliz Navidad!!

mercat de peix

nuria

sopar de nal

Laura, Núria i Lluis. Nadal 2014

Y para seguir la tradición, qué mejor que ir a la Misa del Gallo, que se celebraba en la Basílica de la Santa Cruz. Estaba llena de gente, y a las doce de la noche el obispo terminó la liturgia y destapó un pesebre, momento en el que estallaron una docena de cohetes y la gente, sentada los bancos, y en el suelo, empezó a darse el Feliz Navidad. Fue una forma muy bonita de vivir la Navidad pues, aunque lejos de casa, de la familia y de los amigos, pudimos disfrutar de un rito en comunidad. Hay que decir que ninguno de los tres, habíamos ido nunca antes a la Misa del Gallo.

Esglèsia de la Santa Creu

¡Y las Navidades continuaban! Al día siguiente, el día de Navidad, como marca la tradición nos pusimos nuestras mejores galas y fuimos a pasear por el centro y a visitar la iglesia de Saint Francis, donde fue enterrado Vasco de Gama, el primer explorador que llegó a la costa India por mar y que abrió el camino para el imperialismo portugués. Laura, por su parte, pasó la mañana en la playa, pues en su casa celebraban la Navidad por la noche.

Esglèsia de Sant Francis

Nadal 2014

Para comer, elegimos un restaurante en el que nos sintiéramos cómodos y como en casa. Fue un restaurante pequeño y familiar. Como sopa, una thukpa -sopa tibetana de verduras y noodles- y por canelones, unos momos. Por árbol de navidad la foto del Dalai Lama y del Karmapa, dominando la estancia.

Por la noche no hubo descanso, pues había que celebrar, de nuevo, la Navidad a la manera alemana. Así que repetimos los pasos de la noche anterior, volvimos a ir a comprar marisco bien fresco al pescador, compramos más cerveza, unos dulces y repetimos una cena suculenta de calamares y langostinos que nos salían por las orejas.

Y así fue como pasamos una cálida Navidad, relajada y feliz, en compañía agradable y, por unos días, no nos sentimos tan lejos de casa, de los amigos y de nuestra cultura.

No os podéis perder

Los anticuarios de Mattancherry. Dentro encontraréis antiguos mapas, estatuas, columnas e incluso el patio interior de un palacio con sus columnas y techo. La entrada es gratuita.

antiquaris

[one_half]louis hall[/one_half] [one_half_last]Mattancherry[/one_half_last]

[styled_box title=”Información práctica” color=”blue”]

Como ir a Fort Kochi: Desde Udupi tomamos un bus nocturno, con litera, que nos dejó en una calle de Ernakulam. Desde allí cogimos un bus local que nos dejó en un cruce, donde pasaba el bus para llegar a Fort Kochi.

Dónde alojarse: Recomendamos Casa Bella, situada cerca de Njaliparambu Junction. Habitación doble con baño y derecho a uso de la cocina, entre 400 y 600 INR dependiendo de la temporada.

Dónde comer: Comprábamos pescado en las paradas de la zona donde están las redes chinas y cocinábamos en la guesthouse. De no tener cocina, os ofrecerán cocinar el pescado en algún restaurante, por unas 100 INR.[/styled_box]

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