Safranbolu y el monasterio de Sumela en Trabzon

Emprendemos rumbo hacia Asia cruzando el Bósforo con el ferry, dejando atrás la preciosa Estanbul y su singular silueta con los minaretes apuntando hacia el cielo y la genovesa torre Galata vigilando desde la otra orilla del Bósforo.

Ferry partint d'Istanbul

Las obras de construcción de la nueva línea de ferrocarril mantiene desde hace años la histórica estación de Haydarpaça cerrada, por lo que la ruta hacia Asia no se inicia tan bucólica como teníamos previsto, sino en un autobús que sale dos horas más tarde de lo que nos han dicho inicialmente. Eso sí, los autobuses turcos disponen de televisor, servicio de té, café y pastas y wifi para cada asiento. Todo un lujo comparado con las antiguas caravanas!

Safranbolu es la ciudad que elegimos como destino para este primer día. Su situación, a sólo 6 horas de Estambul y cercana al Mar Negro, y haber sido declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad, nos han ayudado a decidirnos.

Mesquita i hammam a Safranbolu

Desde el siglo XIII hasta la llegada del ferrocarril en el XX, Safranbolu fue una etapa importante para las caravanas que se desplazaban a lo largo de la principal ruta terrestre entre Oriente y Occidente, sobre todo por el azafrán que aquí se producía. Los comerciantes de la ciudad que hicieron fortuna, volvieron a casa y construyeron espléndidas casas otomanas con piedra y balcones de madera que le han otorgado el sello de la Unesco.

Dedicamos aquella tarde y el día siguiente a pasear por las estrechas callejuelas de piedra de la ciudad antigua, en medio de grupos de turistas turcos y chinos. Somos los únicos turistas occidentales!

Teteria  a Safranbolu

La siguiente parada en nuestra ruta es Samsun, una ciudad costera sin mucho interés que nos viene perfecta para acortar el recorrido por la costa del Mar Negro, y donde nos espera Rosanna, una profesora de inglés estadounidense-argentina muy simpática y agradable que hemos contactado por Couchsurfing. No sólo eso, sino que, teniendo la casa llena, se presta a dormir en el sofá (couch) y nos deja su habitación, sin que nuestras insistencias para dormir en el comedor hagan cambiar su decisión: somos sus invitados.

A la mañana siguiente, la ruta por el Mar Negro nos lleva costeando hasta Trabzon, ciudad comercial muy próxima a la frontera con Georgia. El motivo principal para llegar a Trabzon es la facilidad para conseguir el visado iraní. Pero oh! sorpresa: las cosas han cambiado hace un mes y se tarda ahora más de 15 días en conseguirlo, aparte que piden mucha mas documentacion.

Shanti shanti. Nos tomamos el día de reflexión y nos dedicamos a hacer turismo.

Visitamos Santa Sofía, una iglesia romana ortodoxa que se construyó mirando al mar. Se han encontrado columnas de la época romana en los jardines, que ahora se encuentran allí tiradas, y se puede admirar la antigua ermita, que más tarde fue convertida en un faro, que más tarde fue convertido en… adivina… en un minarete, por supuesto!

Santa Sofia a Trabzon

Reservamos el último día en Trabzon para visitar el monasterio de Sumela, un monasterio griego ortodoxo incrustado en la roca de un acantilado. Su visión desde el otro lado del valle es espectacular. Por dentro dejan visitar muy poco: el horno de pan, el comedor, una sala de oraciones y la capilla principal, donde no dejan usar el flash para fotografiar los frescos, muchos de los cuales fueron destruidos con tiros de ametralladora, vete a saber por quién.

Monasterio de sumela en Trabzon

 

Del 28 de mayo al 2 de junio de 2015.

Safranbolu y el monasterio de Sumela en Trabzon
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