Shiraz, entre bazares, bellas mezquitas y poetas

Shiraz, la ciudad de los poetas y de las flores. Una ciudad que no duda en dedicar dos de sus espacios más emblemáticos a sus poetas-Saa ‘di y Hafez bien vale una visita. Si añadimos que se encuentra a poca distancia de las ruinas de Persépolis y que tiene uno de los bazares más encantadores de Irán, no hay duda: Shiraz es uno de los highlights del viaje.

Por la mañana visitamos la ciudadela de Arg-e-Karim Khan, construida entre 1749 y 1779 como una de las residencias de Karim Kan. Rodeada de una muralla con cuatro torres, una de ellas ligeramente inclinada, pasear por el jardín interior es disfrutar de los limoneros y naranjos, del aroma de sus frutas, de la frescura de su sombra.

Shiraz

Shiraz

En el hammam, una turista iraní nos explica el uso de cada una de las salas, una de ellas destinada a la depilación femenina con hierbas naturales. Nos maravillamos cuando nos explica como el agua caliente pasaba por debajo de la sala calentando el suelo, que la forma del techo hacía que se condesara el vapor y que al volver al suelo, en forma de finas gotas de lluvia, se recogía en una bañera que se enfriaba y servía para hacer el último baño, antes de salir del hammam.

La siguiente visita es el bazar Vakil. Es fácil perderse en un bazar como este donde, en algunos de los pasillos, parece que no haya pasado el tiempo: ahora descubres una pequeña mezquita, ahora un caravasar escondido, ahora disfrutas de los aromas de las especies tanto típicas de Oriente, ahora de una casa de té…

Shiraz

Shiraz

Shiraz

Dentro del bazar se encuentra también la mezquita Vakil, una de las obras maestras del período Zand. Dispone de dos magníficos Iwan o puertas de entrada, al lado norte y sur, con mosaicos delicadamente decorados. La sala de oraciones está sostenida por 48 columnas en forma espiral. Es, quizás, la sala de oración más bonita que hemos visto desde Erzurum y, solos, disfrutamos de la paz y la quietud que nos proporciona este rincón de la mezquita.

Shiraz

Shiraz Visitamos también la mezquita de Nasīr al-Mulk, inagurada en 1888 y situada en la plaza de Goade-e-Araban. Este es un espacio donde la luz y la adoración se entrelazan. La mezquita cobra vida con el amanecer y los colores bailan a lo largo del día como derviches giratorios. Shiraz

Y de aquí al mausoleo Shah-e Cheragh, donde no podemos entrar las cámaras ni las mochilas ya que esperan la visita de un importante ayatolá. El lugar está ocupado por las fuerzas de seguridad, bomberos, servicios sanitarios y muchas, muchas sombras, nombre con el que definimos las mujeres vestidas de negro, de pies a cabeza.

Acabamos la tarde en uno de los lugares más emblemáticos: el mausoleo del poeta Hafez. Nacido en Shiraz en 1324, dedicó su vida a la mística, la poesía y el sufismo. Sus poemas están escritos en un lenguaje sencillo, lírico y apasionado pero cargado de ambigüedad y satirizan la hipocresía de los líderes religiosos musulmanes de su época.

Tumba de Hafez

Tumba de Hafez

Tumba de Hafez

Hoy en día, su tumba es visitada todos los años por miles de personas. Se acercan a mostrar sus respetos, leyendo o recitando de memoria sus textos. El ambiente en este lugar es mágico y pone los pelos de punta.

Así es como los iraníes rinden tributo a sus poetas y a la riqueza de su historia. Sin duda, el lugar que más nos ha impresionado de Irán.

Con frecuencia, un verso precioso alivia un corazón apesadumbrado.

Hafiz

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