La capital del kurdistan turco: Diyarbakyr

Regresamos a Batman, desde Hasankeyf, con la idea de coger el dolmus de la tarde hacia Diyarbakyr. Como aún tenemos tiempo, nos sentamos en una terraza a tomar çay, invitados por un grupo de jóvenes turcos. Con ellos discutimos sobre el triste proyecto que anegará para siempre el precioso pueblo de Hasankeyf y que cambiará para siempre la región. Nos quedariamos toda la tarde disfrutando de su hospitalidad, pero el dolmus hacia Diyarbakyr no espera y tenemos que despedirnos.

Mujeres charlando en la calleDiyarbakyr es una ciudad viva, que lucha por dejar atrás los años en que era asociada al terrorismo kurdo. Pasear al lado de las murallas, que rodean el casco antiguo, es disfrutar de la sombra de los árboles, la sonrisa de la gente, de las risas de los niños. Adentrarse en las callejuelas es ver la vida de los kurdos, sentir el aroma de las especies y los kebabs, disfrutar con los colores de las frutas y verduras dispuestas en pequeños puestos, probar los quesos y las aceitunas preparadas de diversas formas.

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Hasankeyf, a orillas del Tigris.

Hasankeyf es un pueblo situado en una garganta a orillas del Tigris, uno de los ríos que definen la Mesopotamia, cuna de civilizaciones, junto con el Eufrates.

Vista del antiguo puente sobre el Tigris en HasankeyfLa población es de mayoría kurda y para llegar es necesario sufrir los numerosos controles que los militares turcos imponen para moverse por esta zona.

Se trata de un lugar muy bonito, con verdes llanuras y campos de cultivo que se extienden por las dos orillas del río. La población está dominada por una colina y una fortaleza y, allí donde hay montaña, hace miles de años que los habitantes excavan la roca para vivir dentro.

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Van: la antigua civilización de Urartu y la iglesia armenia de Akdamar

Desde lo alto del montículo, coronado por una vieja fortaleza de la antigua civilización de Urartu, de la que apenas quedan cuatro piedras, nos impregnamos del verdor de los prados, del amarillo de las hojas caídas y del blanco de las cumbres de los volcanes que irrumpieron el curso de los ríos y crearon este magnífico lago: el lago Van. Nuestra mirada se pierde en el horizonte y el espíritu brinca buceando en el color turquesa de sus aguas.

Alrededores del lago Van visto desde lo alto de la fortalezaEl lago Van es el más grande de Turquía y da nombre a la ciudad que nos alberga. Muchos de sus habitantes son kurdos, un pueblo esparcido por cuatro países: Turquía, Irán, Irak y Siria. Se calcula su población entre los 27 y los 36 millones y habitan en una región que llaman Kurdistán, un país no reconocido por las Naciones Unidas. Se trata de un pueblo perseguido y arrinconado, que a nosotros nos ha mostrado su calidez y su generosidad.

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