El monasterio de San Simeon el Estilita y la primera iglesia del cristianismo

En el siglo VI, cuando la corrupción dominaba la ciudad de Antioquia y la brujería estaba arraigada en la sociedad y en el clero, los preocupados antioquianos acudían a Simeón el Estilita -el joven- que desde lo alto de su columna amenazaba y advertía a los fieles, para que es arrepintieran y enmendaran sus pecados.

Simeón tenía poderes extraordinarios. El polvo de su ropa era más eficiente que el cocodrilo asado y el queso bizantino mezclado con cera. Su polvo podía curar el estreñimiento, causar lepra en un incrédulo y resucitar un asno.

Dibujo de San Simeon subido en una columna

Dibujo extraído de www.syriatourism.org

En una de las manifestaciones religiosas más insólitas de devoción cristiana, el objeto de reverencia era un hombre vivo y laico. Tanto, que Simeón veía como la iglesia se edificaba a su alrededor, a diferencia de la de Simeón el Estilita -el viejo- que se construyó tras su muerte.

La catedral edificada era inmensa y la nave principal en vez de mirar hacia el altar miraba hacia el santo, como signo de su devoción y poder. Su columna era el centro de un octógono donde los capiteles de mármol, en forma de cesto, estaban delicadamente cortados y toda la edificación mostraba su belleza y ostentación que la sociedad le era capaz de mostrar. **

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El monasterio tibetano de Tawang

El monasterio budista de Tawang, el más grande de India, domina la tierra de los Monpas. Situado a 3500 metros de altura, queda a salvo de un semi-círculo de picos nevados durante la mayor parte del año. Fue construido en el siglo XVII cerca de la aldea donde nació el 6º Dalai Lama. En aquel tiempo, esta región formaba parte del Tíbet, pero en 1914 pasó a formar parte de la India británica.

La visita a este monasterio era el objetivo de este viaje y poder llegar hasta allí fue un sueño. Pero cumplir este sueño no fue fácil de conseguir, el estado de las carreteras de Arunachal lo pusieron difícil y el frío no ayudó.

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Ruta de los monasterios de Sikkim: Old Rumtek, Rumtek y Lingdom Gompa

Unas banderolas situadas a ambos lados del camino señalan la dirección. El viejo monasterio de Rumtek guarda la belleza que da el tiempo al trabajo bien hecho. Es un paraíso de paz y serenidad, un lugar donde uno podría estarse eternamente, viendo pasar la vida.

Nos descalzamos y entramos. En un rincón, una joven occidental está meditando, un monje limpia el altar y otro, con un plato de galletas, se dirige a nosotros y nos las ofrece.

- Son para el Buda – le decimos.

- No, son para vosotros-  responde él.

Fuera, el agradable olor de ciprés recien quemado lo impregna todo. Al amparo del Gompa, unos monjes ponen a secar el arroz y en la pequeña escuela un monje da clases a los pequeños aprendices. Lo que no pueden enseñar en su país lo pueden hacer en el exilio de la India.

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