Tbilisi, una ciudad entre Oriente y Occidente

Tbilisi, una ciudad entre Oriente y Occidente, una ciudad multicultural que no es Europa ni tampoco es Asia, con rincones encantadores que te transportan a ciudades europeas o otomanas con reminiscencias de diversas épocas. Tbilisi nos ha sorprendido y nos ha gustado mucho.

Habitada desde el siglo V dC, han dejado huella imperios invasores romanos, partos, sasánidas, árabes, bizantinos y selyúcidas que anhelaron dominar esta ciudad, estratégicamente ubicada en la ruta comercial entre el este y el oeste.

Tbilisi es sosegada. Con poco más de un millón de personas, la Avenida Rustavelli es la principal arteria de la ciudad y hace de nexo entre la ciudad nueva y la antigua conocida como Kala. En Rustavelli se emplazan edificios como el Parlamento, la Ópera y el Teatro Ballet, el teatro Rustavelli… y tiendas como Zara, Massimo Dutti o el omnipresente McDonalds. Los edificios lucen un refinado estilo neoclásico europeo, algunos en buen estado debido a las restauraciones y otros como la casa de la amante del rey, donde nos alojamos, con la fachada que se cae a pedazos, como la mayoria de casas de esta zona.

casco antiguo de Tblisi

La Avenida Rustavelli termina con la plaza Liberty Square, donde una estatua de San Jorge, dorada y elevada en un altísimo pedestal, sustituye una antigua estatua de Lenin. Aquí empieza la ciudad antigua, el verdadero tesoro para los visitantes. Descubridla a pie.

Las calles adoquinadas os conducirán hacia las antiguas casas tradicionales, de balcones de madera tallada, calles estrechas de estilo modernista o “art nouveau”, con detalles de hierro en las puertas y ventanas. Relajarse en uno de los cafés de la calle Shavteli o Erekle II es uno de los momentos más románticos de la visita.

baños sulfurosos en Tblisi

Pero aún no hemos terminado. Hay que caminar hacia Gorgasal Square, una plaza abierta con todo de restaurantes, bares y alguna agencia de viajes, hacia el barrio de los baños o Aba-Notubani, donde aún se encuentran en activo los baños sulfurosos que se construyeron casi desde la misma fundación de la ciudad.

En todo momento se pueden seguir los letreros indicativos para visitar las iglesias Anchiskhati, Sioni, Jvari o la bonita iglesia de San Jorge, en el otro lado del río.

Interior pequeña iglesia en Tbilisi

Una vez aquí, sorprende el impresionante Puente de la Paz, de 150 metros sobre el río Kura, diseñado por el arquitecto italiano Michele de Lucchi, un puente al estilo Calatrava con iluminación nocturna a base de leds, que se encienden y apagan aleatoriamente. Fue costrudo con la idea de darle una nueva cara a la ciudad antigua y a fe que lo consiguieron. Desde aquí, las vistas de la fortaleza Narikala, en la que se puede acceder a pie o en teleférico, son magníficas.

puente de acero y cristal en Tbilisi
palacio presidencial de Georgia

Una colina emplaza la iglesia Mtatsminda, a la que se puede acceder por funicular, y al otro lado de la ciudad, visible desde casi todas partes, la grandísima catedral de la Sagrada Trinidad o Sameba, la tercera iglesia ortodoxa más grande del mundo.

Georgia es un destino poco convencional que se está abriendo al turismo y Tbilisi, su capital, es un buen lugar para destinar un fin de semana largo. Por tanto, aprovechad para venir ahora, que hay poco turismo y los precios estan contenidos, pues estamos seguros que esta será una de las capitales emergentes para el turismo, en Europa.

Tbilisi, una ciudad entre Oriente y Occidente
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