Camboya: las aldeas flotantes de Kampong Chhnang

Visitar las aldeas flotantes en Kampong Chhnang, mucho menos conocidas y menos visitadas que las de Battambang, ha sido toda una experiencia y un acierto en este viaje en Camboya.

A primera hora de la mañana tomamos el bus. El día es caluroso, el bus destartalado y el inodoro donde hace la primera y única parada, un agujero en el suelo, oscuro y sucio, entre el restaurante y su cocina. ¿Quien se atreve a comer aquí? En la calle hay un poco más de oferta para comer: mazorcas de maíz y unas bandejas con insectos sofritos con ajo y hierbas…

Llegamos a Kampong Chhnang cuando el sol de las dos de la tarde cae más fuerte. El calor es agobiante. Kampong Chhnang es una tranquila población de ribera situada dos kilómetros del río Tonle Sap, donde se encuentran algunas aldeas flotantes de origen vietnamita.

Una vez encontrado el alojamiento, el siguiente paso es comer. La oferta de restaurantes es escasa, pero afortunadamente hemos visto a uno en la calle de atrás, cuando buscábamos alojamiento. Tarde de relax en el jardín de la guesthouse y cena a base de sandía y plátanos, comprados en una parada cerca de donde nos alojamos.

Las aldeas flotantes de Khampong Chhnang

Al día siguiente, recorremos en bicicleta los dos kilómetros que separan el centro de la población de la orilla del río. El mercadillo, situado cerca de la orilla, está lleno de puestos de fruta y verdura, baguettes, carnicerías, pescaderías y chiringuitos con mesas de plástico. El río aparece finalmente ante nuestros ojos, ancho y caudaloso, con los tejados de las casas flotantes desplegadas una al lado de la otra sobre el río. Nos recuerda el mercado flotante de Cai Rang, en el delta del Mekong, en Vietnam, que visitamos unos años atrás.

Casas flotantes en el Mekong a su paso por Kampong Chhnang
ALDEA FLOTANTE DE PHOUMA KANDAL

Después de negociar el precio, contratamos una canoa a remos para visitar las aldeas flotantes de Phoum Kandal y Chong Kos, de población vietnamita, con sus casas, los corrales para las gallinas, tiendas, peluquerías… e incluso un taller de reparación de embarcaciones. La remera nos pasea por los canales que hacen de calles de la aldea, en medio del humo de incienso y el sonido de cohetes: hoy es el Año Nuevo Chino, y todas las casas están decoradas con farolillos rojos y árboles con billetes de colores: es la manera de pedir prosperidad.

Al terminar el recorrido, que dura una hora, recorremos la orilla del río en dirección norte. La tierra es rojiza y la suciedad -plásticos, papeles y cartones- se amontonan cerca del agua. Camboya es el país más pobre del sudeste asiático y uno de los cinco más pobres del mundo. La renta per cápita no supera el dólar diario para más de la mitad de la población, ¿pero es necesario que pobre sea sinónimo de sucio?

Justo antes de dar media vuelta y volver hacia la guesthouse, vemos cuatro chapas colocadas en forma de caseta, con una chica en el interior. Amablemente nos informa que cada día sale un ferry -parece ser que cada hora hasta las 4 de la tarde- hacia el distrito de Kampong Lang.

En ferry hacia Kampong Lang

A primera hora nos dirigimos hacia el ferry con la idea de ir hacia el distrito de Kampong Lang, situado en la otra orilla del río. Subimos junto una treintena de personas, una veintena de motos, una furgoneta, una vaca y nuestras dos bicicletas.

El ferry se pone en marcha. La navegación es pausada, los colores vivos, el aire fresco y los locales, simpáticos, nos miran con curiosidad. Cruza uno, dos y hasta tres brazos del río. La vegetación que nos rodea es verde y exuberante, un regalo para los ojos.

Ferry en el Mekong
FERRY PÚBLICO

En poco menos de media hora llegamos a puerto. Es un trozo de tierra fangosa con chiringuitos amontonados y sucios. Cogemos las bicis y continuamos nuestra aventura: no sabemos en qué dirección se encuentra el pueblo, no tenemos mapa, no sabemos qué hay que visitar, ni si el camino terminará bruscamente en una curva. ¡Pero no importa! Es momento de dejar que los pedales nos lleven donde quieran. Así, visitamos monasterios y cruzamos aldeas de cuatro casas, donde la gente nos saluda amistosamente. Aquí no llega el turismo, una lástima, porque es uno de los lugares más puros y agradables que hemos visitado de Camboya.

Puerta de acceso al Wat
PUERTA DE ACCESO AL WAT
Wat cerca de Kampong Chhnang
WAT CERCA DEL EMBARCADERO
Monjes en una aldea cerca de Kampong Chhnang
MONJES BUDISTAS

A la hora de comer volvemos al embarcadero. No hemos encontrado ningún restaurante ni puesto callejero y hace demasiado sol, así que embarcamos de nuevo las bicis en el ferry y volvemos a Khampong Chhnang plenamente satisfechos de la visita por esta zona. Al día siguiente el autobús nos llevará a Khampong Cham, continuando nuestro viaje por el interior de Camboya.

Información práctica sobre Kampong Chhnang

√ Dónde dormir: Después de mirar la mayoría de alojamientos de Kampong Chnnang, decidimos alojarnos en Chanthea Borint Hotel, una guesthouse con jardín, situada al sur de la estación de autobuses. Desde allí al alojamiento el tuc-tuc os costará 1$ como máximo, pues eso es lo que nosotros pagamos por una vuelta por el pueblo, mirando varios alojamientos. Habitación doble, con baño y ventilador por 8$. Recomendable.

√ Dónde comer: No hay demasiados restaurantes en Kampong Chhnang. En la calle de detrás de la guesthouse hay un restaurante donde se come bien. Si está cerrado, cerca de la gasolinera hay un pequeño restaurante donde podréis comer un fried rice. Para cenar comiamos fruta que comprábamos en paradas situadas en la misma calle del restaurante.

√ Como ir a Khampong Chhanang: Desde Battambang tomamos el bus de la empresa Capitol que nos deja en la estación de autobuses de nuestro destino. El precio por persona es de 6 dólares y tarda unas 4h.

Camboya: las aldeas flotantes de Kampong Chhnang
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