Escapadas por Europa: Amsterdam, viaje a una ciudad de ensueño.

Cuando empezamos a buscar ofertas de viajes para una escapada romántica en Europa, capitales como París, Amsterdam o Venecia sonaban a música en nuestros oídos. El sondeo de ofertas de vuelos pusieron a Amsterdam en el top-one del ranking de favoritos.

Emprendimos entonces la “ardua” tarea de planificar nuestros tres días en Amsterdam: descargamos un plano, nos orientamos en él y empezamos a rastrear qué nos amparaba la ciudad. La adrenalina comenzaba a subir. Leímos artículos del tipo “qué ver en Amsterdam”, “ir de compras” o “museos para todos”, y nombres como Het Koninklijk, Kalverstraat, Leidseplein o Koninklijk se amontonaban en nuestras mentes mientras buscábamos la forma de memorizar aquellos extraños vocablos.

El autobús paró en la misma puerta del hotel. Bajo una nariz rosada de frío, el conductor nos dio los buenos días en holandés. Sonaban como “jude nafons”. En los asientos, rubios cabellos y mejillas rosa se escondían detrás del periódico gratuito. Con los dedos anquilosados, desplegué por enésima vez en aquella mañana el mapa de la ciudad, pues no quería equivocarme de parada. Una voz en megafonía informó que llegábamos a destino: Central Station es el eje principal de la ciudad, el lugar desde donde se articula toda Amsterdam, punto de origen y final.

Bicicletas en Amsterdam

Bajamos. Con sumo cuidado, cruzamos la calle y tomamos posición: “tenemos que ir hacia la izquierda”, “no, hay que cruzar el puente”, “quizás sea recto…”. Nervios de recién llegados, autobuses a decenas que iban y venían, tranvías coleteando entre dos calles y bicicletas !cientos de ellas! rodando silenciosas, suaves, ligeras como el viento.

Entonces lo vimos claro: Amsterdam no es para empollarla, Amsterdam es para vivirla. Y guardamos el plano, respiramos hondo… y paseamos.

Relajados y con una amplia sonrisa, recorrimos calles de cuento de hadas, apacibles canales que envolvían la ciudad, puentecillos que se arqueaban con graciosas formas. Amsterdam es una ciudad de ensueño, sublime en arquitectura, colmada de historia, rebosante de museos, fresca y jovial, moderna y desenfadada, progresista y sin pudores, libre y respetuosa. En menos palabras: hermosa.

Nos perdimos por el conocido Barrio Rojo, donde se encuentran los famosos cafes donde se puede fumar marihuana, las numerosas tiendas de productos eróticos y otros locales por el estilo.

Coffee shop AmsterdamMoulin Rouge en Amsterdam
Escaparate en Amsterdam

Y así fue como nos dejamos perder entre sus calles, sus canales y sus puentes, descubriendo a cada momento sus secretos y sus bellezas, sin ningún plan, disfrutando del momento, al único ritmo que el que marcaban nuestros pasos.

A la vuelta de la esquina nos apareció el colorido Mercado de las Flores, la plaza Dam, el Nieuwendijk -la calle de la moda por excelencia-, la casa de Ana Frank, la que vio nacer a Rembrandt, el Barrio Rojo -con juguetitos sexuales y sus chicas exhibiéndose en los escaparates-, el Palacio Real, el Museo Nacional o Rijkmuseum, el formidable museo Van Gogh, la factoría Heineken…

Restaurant La Place Amsterdam

Amsterdam, una bonita ciudad donde hacer una escapada por Europa. ¡Dejemos que nos seduzca!

 

Escapadas por Europa: Amsterdam, viaje a una ciudad de ensueño.
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