Antioquia de Orontes, una ciudad de paz con mucha historia

Aunque en un principio la idea era llegar hasta el puerto de la mítica Alejandreta, no había duda de que Antioquia era mejor opción. No sólo por tratarse de una antigua villa romana – por la que pasaron persas, bizantinos, árabes, armenios, sarracenos, cruzados y selyúcidas – si no porque además, esta pequeña ciudad de paso utilizada desde hace muchos años por los viajeros para ir a Siria, tenía a su lado tres lugares de interés que valía la pena ver: la cueva donde vivieron San Pedro y San Pablo y donde dicen que los cristianos se reunieron por primera vez para rezar; el monasterio de San Simeón el Estilita -el joven- y sobre todo el túnel de los emperadores Tito y Vespasiano y el puerto romano de Seleucia Pieria, donde llegaba la seda importada desde la lejana China y embarcaba rumbo a Roma.

Pero como todo esto daría para una entrada muy larga, nos centraremos en Antioquia y dejaremos la iglesia de San Pedro, el monasterio y el puerto para otra entrada.

 

Llegamos a Antioquia buscando el mar. Tantos días por las desérticas llanuras mesopotámicas nos habían hecho añorar el Mediterráneo, sentir su brisa y quitarnos de encima el polvo y el calor. Además, necesitábamos encontrar una ciudad con aeropuerto ya que en pocos días acabaríamos el viaje y tendríamos que volver a Estambul.

La ciudad nos sorprendió gratamente. Dividida en dos partes por el río Orontes, una ancha acera de madera hacía agradable el paseo. En la parte antigua se veían los minaretes de las mezquitas y las cruces de las iglesias ortodoxas, católicas y protestantes sobresaliendo de los tejados de las casas.

Y he aquí que en una de estas iglesias era donde nos queríamos alojar. Ya que uno de los objetivos de este viaje era conocer los inicios del cristianismo ¿que podía ser mejor para poner punto y final a la ruta que alojarnos en una hostelería para peregrinos?

Calle del casco antiguo que lleva a la igllesia católica

fachada de la Iglesia Ortodoxa Siria de AntioquiaIglesia Ortodoxa Siria de Antioquia

Una llamada de teléfono y al cabo de unos minutos venía a buscarnos en Luis, un monje andaluz que llevaba años por Oriente Medio. Bueno, lo que se dice monje no lo era porque en el momento en que debía jurar los votos le tocó huir de su monasterio, situado en Siria. Ahora estaba en casa de una monja llamada Bárbara, que tampoco es que pareciera una monja como las que estamos acostumbrados a ver de vez en cuando por aquí. Y todo aquello nos pareció muy surrealista.

Bárbara disponía de alojamientos para peregrinos ¡y qué alojamientos! Dos casas antiguas con patio interior y cocina a nuestra disposición… y además éramos los únicos clientes. ¡Aceptamos de inmediato! Además, para alojarnos, no nos puso una de las condiciones que más temíamos: ¡tener que ir a misa!

Patio de una casa antigua

Patio del alojamiento para peregrinosPatio del alojamiento para peregrinos de la iglesia católica de Antioquia

Y es que la Bárbara tiene alquiladas tres casas en medio del casco antiguo. Una es para albergar a peregrinos, en otra vive ella y la tercera es usada como local social para dar clases de música, literatura, etc… Nos explico que querían solicitar que esta ciudad fuera nombrada ciudad de la paz, dado el carácter multireligioso que en ella se vive.

Así que ya sabéis, si por casualidad os perdéis por esta ciudad, y yo os lo recomiendo, porque el ambiente es único y se respira una paz y una tolerancia difícil de encontrar, no dudéis en buscar a Bárbara que os procurará alojamiento de primera clase por un precio ridículo.

Más fotos de Antioquia y del alojamiento en Flickr

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