Budas de Zhangye y Maiji Shan y final de la Ruta de la Seda en Xian

Zhangye, el siguiente destino en nuestra Ruta de la Seda hacia Xi’an, era una parada obligada para los mercaderes antes de emprender el paso por el mítico Corredor de Hexi, un estrecho paso entre el tórrido desierto del Gobi y el desolado altiplano tibetano.

Llegamos a Zhangye en tren, nuestro medio de transporte habitual en China, y desde la misma estación un autobús local, pequeño y desvencijado, nos llevó hasta el centro. La ciudad, de tamaño medio, se puede recorrer fácilmente a pie, cosa que se agradece en este país, donde las ciudades suelen ser enormes.

El gran Buda de madera de Zhangye

La visita obligada es el templo que alberga el gran buda Da Fo Si, el buda reclinado más grande de toda China construido en madera. Se dice que en este templo nació el emperador mogol Kublai Khan, hijo de Gengis Khan y que en la ciudad vivió Marco Polo durante un año.

Buda de ZhangyieEl recinto del templo Da Fo Si consta de varios templos y jardines con árboles. El templo principal, construido posteriormente para albergar el gran buda, se encuentra casi vacío. Dentro descansa, reclinado, el gran buda de madera de 35 metros. Su tez muestra una paz que se respira en el interior del templo, junto al olor del incienso.

Nos cobijamos del sol bajo un árbol, desde donde contemplamos otro de los templos del recinto y una pagoda alta y esbelta de paredes antiguas que aparece por detrás del templo. ¿o no es por detrás? Es extraño, pero parece que la pagoda se erige desde el mismo centro del templo. La curiosidad nos invade y nos apresuramos hacia él, caminamos a su alrededor y completamos la vuelta. No, no hay pagoda por detrás, así que entramos. Y efectivamente, la antigua pagoda se erige desde el interior del mismo templo, traspasado su tejado como si de un árbol se tratase. Fascinante.

Templo gran buda de Zhangye

A media tarde paseamos por el mercado nocturno, que se llena cada día de puestos de ropa y de comida, de sopas que se hierven a pie de calle, de verduras y de carne a la parrilla y mucha, mucha animación.

Ruta hacia Tianshui: las cuevas budistas de Maiji Shan

La mañana siguiente continuamos la ruta hacia el este, siempre hacia el este, siguiendo el camino marcado hace siglos. No hay pérdida posible: llegamos a Tianshui, en la provincia de Gansu, la ciudad donde nos aguarda otra maravilla: las cuevas budistas de Maiji Shan.

Maiji Shan es una montaña sagrada que fue tallada y esculpida con miles de esculturas budistas y murales pintados. Su construcción se remonta hasta el año 384 dC bajo el reino de Xiongnu. En el año 421, dos monjes fundaron una comunidad monástica que creció con 300 miembros, pero no floreció hasta la llegada de las dinastías Tang, Song, Ming y Qing, con quienes se cavaron y esculpieron nuevas grutas y se remodelaron las antiguas.

La montaña se encuentra situada en un interesante enclave que une el este con el oeste de China (Xi’an con Lanzhou y Dunghuan), así como hacia el sur con Sichuan y Chengdú y más allá con la India. De aquí que se puedan ver esculturas de influencia india (Ajanta) y del sureste asiático, así como de Asia Central (Afganistán).

Tianshui tiene dos núcleos urbanos que se conectan a través de la avenida Longchen Lu, de 18 kilómetros. El más cercano a las cuevas es Qincheng, pero dispone de pocos servicios turísticos. Beidao es donde se encuentra la estación de tren y es mucho más moderno y animado, con hoteles, restaurantes, templos y paseos donde pasar la tarde.

Ir hasta las cuevas es fácil, pues el transporte público llega a todas partes. El autobús nos deja a las afueras del parque, desde donde hay que andar un poco hasta llegar a la base de la montaña. Allí delante, envueltos entre hordas de turistas nacionales, la magnífica montaña se aparece gigantesca, con una triada de enormes Bodhisatvas tallados en la roca que nos miran de frente. Desde aquí abajo, vemos las empinadas escaleras que suben en zig-zag, montaña arriba hacia las cuevas, unas 200, donde más de 7.000 esculturas fueron talladas en la piedra y donde se pintaron más de 1.000 metros de murales. Es asombroso cómo pudieron construir, modelar y pintar, desde el año 384, estas figuras en la misma roca.

Cuevas budistas de Maiji Shan

Budas de Maiji Shan

Final de la Ruta de la Seda en Xi’an

Y llegamos por fin a Xi’an. Una jornada más. Un largo camino aún, pero el que se hace más corto. Estamos deseosos de llegar, de culminar la ruta, de finalizar el trayecto que empezamos hace 98 días. Xi’an, principio y final de la Ruta de la Seda, cargada de historia, pero animada, moderna y cosmopolita, rugiente de vida a todas horas.

Llegamos a la estación de tren, de allí un bus nos lleva hasta la entrada de las murallas, las cruzamos. Oh, ya estamos aquí! No podemos esperar ni un minuto más, caminamos hasta el centro: la torre del Tambor, la torre de la Campana y la Gran Mezquita de Xi’an, símbolo de la unión de pueblos y culturas.

Calles de Xian

Día 99. Completamos nuestra Ruta de la Seda, desde Estambul hasta Xi’an. Hemos cruzado Turquía, Georgia, Armenia, Irán, Uzbekistán, Kirguistán y casi media China. Nuestro sueño! Estamos abrumados, casi sorprendidos, felices, exultantes, la piel se nos eriza, gritamos, nos abrazamos y sin querer contenernos, lloramos. Lo conseguimos!

Final de la Ruta de la Seda

Budas de Zhangye y Maiji Shan y final de la Ruta de la Seda en Xian
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