Ruta de Sary Tash a Kashgar por el mítico paso del Irkeshtam

Las caravanas que llevaban mercancías por alguno de los ramales de la Ruta de la Seda, cruzaban los Pamir para entrar en un territorio aún más inhóspito, dominado por hordas  de tribus mongoles. En épocas posteriores, la hegemonía de varias dinastías de emperadores chinos llegaba hasta estas tierras, lo que permitía el tráfico de mercancías con más seguridad. Al otro lado de los Pamires, en lo que ahora es China, una vez superado el paso del Irkeshtam, el premio a la dureza del viaje, del clima y los ataques de los bandidos era la ciudad oasis de Kashgar.

Sary Tash y el Pamir al fondo
SARY TASH Y EL PAMIR NEVADO. EN EL OTRO LADO CHINA NOS ESPERA.

Para nosotros, que jugamos con la ventaja de viajar sin tener que sufrir estas dificultades, las semanas de trayecto se nos convierten en un día, aunque intenso, duro y agotador.

Con toda la ropa posible colocada sobre el cuerpo, nos plantamos delante de la carretera pedregosa que lleva a China; enfrente, los Pamires nos observan expectantes. Pero durante una hora y tres cuartos, los únicos que circulan por este camino internacional son media docena de pastores, con sus pequeños rebaños de cabras y ovejas, que nos miran con curiosidad. Finalmente pasa por aquí un camión, hacemos dedo y …arriba! Ya estamos en camino.

Autostop en sary Tash, hacia el Irkeshtam
NÚRIA EN SARY TASH ESPERANDO EL PASO DE ALGÚN CAMIÓN.

Comienza la travesía hacia el paso fronterizo del Irkestham; el camino no permite a los camiones circular a más de 30 km/h, así que disfrutamos del paisaje: pastizales, estepas, montañas secas y quebradas, otras nevadas. El paisaje vale por si solo este viaje.

Lluis con el conductor del camión hacia el paso del Irkeshtam
LLUIS Y EL CONDUCTOR DEL CAMIÓN QUE NOS RECOGIÓ
Estepa en kirguizistán
PAISAJE DE LA ESTEPA Y LAS MONTAÑAS DE KIRGUZISTÁN
Estepa de Kirguizistán, en ruta hacia el Irkeshtam
ESTEPA EN KIRGUIZISTÁN

Después de cuatro horas de traqueteo llegamos al puesto fronterizo Kirguiz. En el paso comprueban nuestros pasaportes, nos hacen una pequeña entrevista, nos sellan la salida. Pero debemos esperar a que los chinos terminen de comer y abran su frontera, a 7 km, para poder continuar.

Paso fronterizo del Irkeshtam
FRONTERA DE KIRGUIZISTÁN

Dos horas después y con la frontera abierta, unos militares nos trasladan en un todo-terreno hasta el último puesto Kirguiz, compartido con un oficial chino. Allí comprueban de nuevo los pasaportes y emprendemos los siguientes 5 kilómetros, esta vez a pié. Un par de kilómetros y llegamos hasta otro puesto de control chino, ¿cuántos habrán? Allí comprueban, otra vez, nuestros pasaportes y nos hacen esperar. Media hora después llega un camión kirguiz, nos hacen subir a él para llegar hasta el último puesto fronterizo, a unos 3 km.

Llegados allí, ayudamos al conductor kirguiz con los trámites de aduana, sellan nuestro pasaporte y negociamos con un taxista uigur el transporte hasta Kashgar, a 260 km.

Unos kilómetros más adelante, debemos pasar un nuevo control, esta vez es el último. Tan solo comprueban nuestros pasaportes y podemos continuar. El paisaje de este lado es también impresionante con una tierra árida de un color rojo sobrecogedor. Se nota que ya estamos en China porque la carretera esta muy bien asfaltada y se empiezan a ver humeantes fábricas en las ciudades que vamos pasando. Por todos lados, grandes carteles de publicidad anuncian la telefonía móvil: se calcula que unos 600 millones de chinos llevan un teléfono en el bolsillo.

Y acomodados en el asiento del taxi, recorremos los últimos kilómetros, hasta que a poca distancia de Kashgar el taxista nos hace subir a un cómodo minibús, que nos llevará hasta el hotel.

Hemos llegado a Kashgar, la mítica ciudad oasis de la Ruta de la Seda, a las 8 de la tarde, exhaustos. El trayecto ha durado todo el día, desde las 7 de la mañana: no hemos desayunado, no hemos comido… y tampoco podremos cenar: en Kashgar funcionan con el horario de Beijing, que son dos horas más. Así que hay que elegir: o cena o ducha, pero después de unos cuantos días sin poder hacerlo, elegimos la ducha.

Ruta de Sary Tash a Kashgar por el mítico paso del Irkeshtam
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