Karakol: El mercado de animales – Kirguizistan –

Tras dejar atrás Uzbekistán nuestro siguiente destino es Kirguizistan donde tras visitar Osh y Arslanbob nos dirigimos hacia Bishkek, la capital del país, donde pararíamos antes de ir hacia el este, hacia Karakol, donde los domingos se celebra uno de los mercados de animales más interesantes y auténticos de Asia.

En Bishkek nos alojamos en una casa particular, que hace las veces de hostel, donde por un módico precio nos permiten dormir en el comedor, donde la alfombra y los cojines del sofá nos sirven de cama. En la anodina capital del país, nos limitamos a pasear por el centro, viendo los cambios, escasos, que se han producido desde nuestra última visita al país, en el 2007.

Así pues, tras dos días, por fin ponemos rumbo hacia Karakol, una pequeña ciudad de menos de 70.000 habitantes, que se encuentra situada al este de Kirguizistan. Es la capital administrativa de la provincia y el punto de partida de los muchos trekkings que se pueden hacer en esta región. A poca distancia, en las estribaciones del Tian-Shan, se encuentra el segundo lago de montaña más grande del mundo, el lago Issyk-kol, que a pesar de estar situado a 1609 msnm, nunca se congela debido a una combinación de extrema profundidad (702 metros) actividad termal de la zona y salinidad.

El lago Issyk-kol es aquella mancha alargada que ocupa casi todo el cuadrante noreste de los mapas del país, muy cercano a la frontera con Kazakhstan. Desde hace años, las playas de la ribera norte han atraído a las clases ricas rusas, que escapan del frío para disfrutar del sol, la arena y los balnearios de cálidas aguas. Pero a nosotros, que somos más de montaña que de playa, nos atraían los bosques habitados por los kirguises y sus yurtas y el famoso mercado de animales de Karakol. ¡Así que hacia allá nos íbamos!

A primera hora nos acercamos a la estación de autobuses, que está enfrente del Osh Bazar de Bishkek. Taxis compartidos y furgonetas se dirigen hacia Karakol, por la orilla norte del lago, durante todo el día. El servicio de transporte del país se ha modernizado enormemente y ahora las nuevas furgonetas corren como los demonios por las carreteras del país. Así que pagamos los 350 SOM que marcaba en un cartel y listo.

Paramos solo una vez, en una área de servicio donde repostó el vehículo, y todos nosotros, y continuamos ruta hasta que divisamos las aguas azules del Issyk-kol. Más adelante llegamos a Cholpon-Ata, la famosa ciudad playera que ya estaba repleta de rusos y kazajos disfrutando de sus vacaciones junto al mar. Porque es un mar, inacabable y extenso, de agua ligeramente salada que nunca llega a congelarse. Cholpon-Ata tiene playas y balnearios de aguas termales, se pueden practicar algunos deportes de aventura en el agua y también, si los encuentras, petroglifos, rocas moldeadas y decoradas con motivos de animales y de personas que datan de hace más de 1.500 años.

Más adelante el lago continuaba plácido por su ribera norte y parecía no querer acabarse nunca. Ocho horas nos costó llegar a Karakol, pero finalmente allí estábamos. La parada de las marshrutkas se encuentra en el norte de la ciudad, a unos 2 kilómetros del centro, y aunque hay taxis hacia el centro, tras ocho largas horas sentados, decidimos caminar para estirar las piernas.

Hay muchísima oferta de alojamiento en Karakol, desde hoteles y guesthouses hasta homestays, lo único que está dispersa pues la ciudad es grande. Podéis echar un vistazo en Booking, en la CBT de Karakol o en el Tourist Information Center, de camino hacia el centro y una enfrente de la otra. Nosotros nos alojamos en el Neofit Guesthouse, en la avenida Toktogul, un hotel muy céntrico regentado por rusas que justo ahora aprenden a hablar inglés. Tiene diferentes tipos de habitaciones para todos los bolsillos, un jardincito interior y desayuno incluido más que decente. Además se encuentra cerca de la Catedral de la Santísima Trinidad donde se reúnen todos los creyentes ortodoxos de Karakol durante la fiesta de la Santísima Trinidad.

Iglesia de la Santísima Trinidad

Mercado de animales de Karakol

A la mañana siguiente tuvimos que madrugar de nuevo para no perdernos el concurrido mercado de animales de Karakol, uno de los mercados de animales más interesantes de Asia Central. No es tan grande como el de Kashgar, pero es muy auténtico y activo. Se pone en marcha hacia las 5 de la mañana y a las 10 ya queda poca cosa por ver.

Todos los domingos, ganaderos, granjeros y cualquier persona interesada en comprar algún animal, se reúne en el Ak Tilek Bazaar. Hombres y mujeres kirguises acarrean ovejas, vacas, pollos, cerdos y caballos, con la esperanza de obtener unos buenos ingresos que ayuden a la economía familiar. Con un poco de suerte se puede ver algún camello, que suelen estar en la parte sur del mercado.

esperando en el mercado

ovejas en el mercado

mercado de karakol

ovejas esperando la venta

vendiendo las ovejas

Pero tras un día de lluvia, hacia donde hay que mirar es hacia el embarrado suelo y evitar además pisar algún excremento. Pero superado esto el premio bien vale la pena, el mercado está a rebosar de animales y gente. En la entrada se ve el ajetreo de la gente conforme va llegando, hombres tocados con su tradicional sombrero y mujeres con vestidos de vivos colores. Pero es al final del mercado donde se puede vivir el verdadero ambiente. Es allí donde se centra el interés y donde están los caballos, animales que en Kirguizistan están muy valorados, pues se dice que un niño aprende antes a cabalgar que a caminar.

jinete y caballo

mercado de animales de karakol

mujer con pañuelo típico

barba y sombrero típico musulmán

El mercado de animales de Karakol es sin duda uno de los más bonitos que jamás hemos visto y también uno de los lugares más interesantes que hemos visitado en este largo camino por la Ruta de la Seda.

Karakol: El mercado de animales – Kirguizistan –
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