El monasterio de San Simeon el Estilita y la primera iglesia del cristianismo

En el siglo VI, cuando la corrupción dominaba la ciudad de Antioquia y la brujería estaba arraigada en la sociedad y en el clero, los preocupados antioquianos acudían a Simeón el Estilita -el joven- que desde lo alto de su columna amenazaba y advertía a los fieles, para que es arrepintieran y enmendaran sus pecados.

Simeón tenía poderes extraordinarios. El polvo de su ropa era más eficiente que el cocodrilo asado y el queso bizantino mezclado con cera. Su polvo podía curar el estreñimiento, causar lepra en un incrédulo y resucitar un asno.

En una de las manifestaciones religiosas más insólitas de devoción cristiana, el objeto de reverencia era un hombre vivo y laico. Tanto, que Simeón veía como la iglesia se edificaba a su alrededor, a diferencia de la de Simeón el Estilita -el viejo- que se construyó tras su muerte.

La catedral edificada era inmensa y la nave principal en vez de mirar hacia el altar miraba hacia el santo, como signo de su devoción y poder. Su columna era el centro de un octógono donde los capiteles de mármol, en forma de cesto, estaban delicadamente cortados y toda la edificación mostraba su belleza y ostentación que la sociedad le era capaz de mostrar. **

Dibujo de San Simeon subido en una columna

Pero de todo aquello ya no queda nada, sólo unos capiteles esparcidos en el suelo y muros y bóvedas derruidos, que sirven de refugio a lagartijas y serpientes.

Panorámica del monasterio de San Simeon el EstilitaPanorámica del monasterio de San Simeon el Estilita

Base de la columna del monasterio de San Simeon el Estilita

Esta base cuadrada es todo lo que queda de la columna de San Simeón

capiteles con forma de cesta en el suelo en el monasterio de San Simeon el Estilita

Capiteles de mármol de Proconnesus con forma de cesto

Acceder al monasterio no es fácil. Desde la vecina población de Samandag no hay transporte público, por lo que hay que caminar montaña arriba con un sol de justicia. Pero tenemos suerte y un kurdo piadoso, que va de visita a un pequeño santuario musulmán, nos lleva en su furgoneta esperandonos hasta que acabemos la visita.

El vigilante del recinto está contento de tener visita, aquí no llega nadie. Bajo un tendal de plástico, nos ofrece té y sombra. Recrimina al gobierno turco que no cuide el patrimonio cultural y que permita la instalación de un parque eólico en esta zona degradando más aún el lugar.

Nuestro amigo kurdo nos propone visitar un pequeño santuario musulmán, situado en otro cerro. ¡Aceptamos encantados! Es un edificio pequeño con una tumba en el interior. Muchas familias vienen aquí de picnic a disfrutar de las vistas de la región ya que desde esta zona se ve el Mediterráneo. Nos sentamos a contemplar el mar, compartimos un pepino ecológico y charlamos de política. Para los kurdos, Attaturk es visto como un fascista y de hecho, sólo hay que visitar el Kurdistán para comprobarlo.

Nos acompaña hasta la carretera donde se espera con nosotros hasta que llega el dolmus*. Le indica nuestra dirección y se despide de nosotros. Le estamos muy agradecidos, porque aunque nos habían indicado que habían vehículos frecuentes a San Simeón, este ha sido el único que hemos visto.

Imagen de la fachada de la iglesia de San PedroFachada de la iglesia de San Pedro

Altar en el interior de la cueva que forma la iglesia de San Pedro

Altar de la iglesia de San Pedro

La última parada del día es la iglesia de San Pedro, excavada en una cueva en la montaña de la Cruz (Staurin). Al parecer, fue aquí donde los cristianos se reunieron por primera vez para rezar, en secreto. La cueva era propiedad de Lucas el Evangelista, médico y natural de Antioquia, que la cedió a la comunidad a fin de disponer de un lugar de culto. Se cree que San Pablo y San Pedro vivieron mientras predicaban por la ciudad. En 1098, los cruzados levantaron la fachada actual.

Al ver esta iglesia tant tosca, comentamos si San Pedro se imaginó que una pequeña iglesia como esta fuera el camino hacia una máquina tan poderosa como es el Vaticano, tan alejada de la simplicidad de esta construcción. Y aunque no somos creyentes, este lugar tan sencillo y sagrado nos emociona como nunca lo han hecho las grandes catedrales e iglesias levantadas en nombre de un Dios por el que se han cometido un montón de crímenes.

* Los dolmus son unas furgonetas de transporte de viajeros.
** Narración de San Simeón extraída del libro Desde el Monte Santo, de William Dalrymple.

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El monasterio de San Simeon el Estilita y la primera iglesia del cristianismo
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4 comentarios en “El monasterio de San Simeon el Estilita y la primera iglesia del cristianismo

  1. Siempre es bueno encontrar gente que te haga creer en la humanidad y que te ayuden sin pedir nada a cambio.
    Cuanto menos ostentoso y más recogido es más espiritual, lo de ahora son museos y demostración de riqueza y poder.

    • Absolutamente de acuerdo con tu comentario sobre la iglesia. Sobre Turquía te diré que siempre siempre han sido viajes para recordar y que la amabilidad de los turcos, kurdos y árabes es excepcional!

      Gracias por saltar por aquí! 🙂

      Un abrazo!

  2. He arribat a aquesta entrada pel Twitter. M’ha fet recordar que vaig visitar Sant Simeó fa 8 anys. Comparteixo el que dius en el darrer paràgraf; a mi també em va emocionar estar en llocs tan carregats d’història.

    Ara mateix no s’hi deu poder anar… 🙁

    • Si, realment tot el sud de Turquia té llocs tant interessants com aquest, però aquella zona ara com ara està fora del nostre abast com a turistes (incloc Irak i Siria, que també tenen llocs amb un fort interès per fer turisme “religiós”). Tot i això jo crec que la part turca, si no t’apropes massa a la frontera sud, si que és pot visitar. Antioquia, Urfa o Mardin estan a suficients quilòmetres del conflicte com per no patir massa.

      Salutacions!!

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