Ereván y los monasterios de Khor Virap y Gerhard

Borjomi era la última parada en Georgia, un país que nos había encantado y que, en el largo recorrido de este viaje por la Ruta de la Seda, acabaría siendo uno de los países del que mejor recuerdo guardaríamos. Por la simpatía y amabilidad de su gente, por los paisajes, por su rica arquitectura y también por aquellos pequeños detalles que no escapan a la mirada del viajero. Y Georgia era uno de esos países, un viejo territorio a caballo entre Europa y Asia, que mantenía su identidad cristiana desde el siglo III, a pesar del largo dominio soviético a que fue sometido. Pero después de un mes en el país, era ya hora de continuar el viaje hacia Erevan, Armenia.

Teníamos dos opciones, la marshrutka o el tren nocturno. Huelga decir que nos decidimos por la segunda opción. Ya se sabe que los viajes en tren son más interesantes, más míticos y también, porqué no decirlo, más cómodos. El problema era que, curiosamente, los billetes del tren nocturno entre Tbilisi y Ereván no tenían un precio fijo, sino que eran más baratos cuanto con más antelación los compraras. Y nosotros los queríamos para esa misma noche, así que terminamos pagando los billetes de tercera clase como si fueran de primera.

Vagón de tercera clase en el tren entre Tbilisi y Erevan

El tren llegó a la estación de Tblisi con dos horas de retraso, pero como nuestra clase iba vacía, pudimos escoger la litera que más nos gustó. Cansados, nos metimos a dormir enseguida, aunque dos horas después el revisor nos despertaba para pasar el control de entrada en Armenia. Fue muy rápido y no tuvimos que hacer nada: el personal de aduanas subió al vagón y, en la misma litera, nos pusieron el sello de salida de Georgia y el de entrada a Armenia, sin ni siquiera incorporarnos. Fue, probablemente, el paso de fronteras más sencillo que hayamos hecho.

Llegamos de madrugada a Ereván. En la estación nos juntamos con un puñado de viajeros de diversas nacionalidades, todos perdidos y sin saber muy bien adónde ir. Un chico armenio que volvía a casa nos hizo de guía, nos ayudó a cambiar y sacar moneda de un cajero, nos acompañó hasta el metro y, ya en el centro de la capital, nos acompañó a buscar el hotel de cada uno. Fue muy amable y ni siquiera quiso que le invitásemos a tomar un café.

Tras dejar las mochilas en el hostel, salimos a conocer la ciudad. Ereván nos pareció una ciudad sin carácter y con poco interés, con grandes avenidas de estilo soviético y planificación cuadriculada, muy lejos del carácter de Tbilisi. Y además mucho calor, mucho. Ya estábamos empezando a temer que las próximas semanas por Irán y Uzbekistán serían jodidas, pues julio y agosto no era la mejor época para visitar esa región. Así que decidimos que una vez hecho el visado de Irán -el consulado de Ereván era en ese momento el lugar más sencillo para conseguirlo- visitaríamos los monasterios de las afueras y continuaríamos nuestra ruta lo antes posible.

Y así fue. Tal y como esperábamos, el visado de Irán fue sencillo de hacer y en un par de días ya lo tendríamos. Así que aprovechamos este tiempo para visitar Ereván y los monasterios de Khor Virap y Geghard, situados en las afueras de la ciudad.

El monasterio de Khor Virap

A 30 km de la capital, el monasterio de Khor Virap se encuentra situado sobre una pequeña colina, con vistas al Ararat. La marshrutka nos deja en el cruce, a unos 1000 metros del monasterio, una distancia que debemos recorrer caminando a pleno sol, con un calor asfixiante. Justo antes de llegar cruzamos un cementerio. Algunas de las tumbas muestran imágenes de los difuntos, esculpidas en la lápida. A pocos metros de allí, bajo la sombra de un árbol, unos hombres nos hacen señas con el brazo para que nos acerquemos. Están comiendo. Nos invitan a compartir su bebida, que no es otra cosa que vodka. Es la herencia soviética, un problema grave de alcoholismo que se repite en la mayoría de ex-repúblicas soviéticas que hemos visitado. Declinamos la invitación y continuamos caminando hacia el monasterio.

Monasterio de Khor Virap en Erevan

Khor Virap es famoso por ser el monasterio donde, durante 14 años, fue encarcelado Gregorio el Iluminador, el hombre que difundió el cristianismo en Armenia, allá por el siglo III. El monasterio es más pequeño de lo que pensábamos y pese a ser sábado casi no hay gente. Visitamos la capilla principal y el pozo donde fue encarcelado. Para acceder debemos bajar por unas escaleras de hierro, a través de un agujero vertical. La celda, más bien una cisterna, es pequeña y hay mucha humedad. Cuesta creer que alguien hubiera sobrevivido aquí tantos años en cautiverio.

Terminada la visita volvemos a Ereván, donde pasamos la tarde paseando por el centro, que está lleno de heladerías, terrazas y restaurantes. En esta área es donde viven o tienen propiedades los ricos emigrantes armenios. Dicen que un piso en esta zona puede valer hasta un millón de euros, una cantidad exagerada dado el nivel económico ,del país.

El monasterio de Geghard

Visitar el monasterio de Geghard no es sencillo en transporte público, pues localizar en Ereván, el punto desde donde salen las marshrutkas es complicado. Ademas, nos dejan en un pueblo cercano, a unos 4 km del monasterio. Allí, aunque hay taxis esperando clientes, decidimos intentar llegar haciendo autostop y no tardamos demasiado en subir en el coche de una viajera de Slovenia que también iba de visita. Aunque apretados, pues somos seis personas en el vehículo, a ella no le importa: es su forma de devolver las veces que la han llevado en autoestop, nos dice. Y nosotros encantados!

El monasterio está lleno de gente, hay muy buen ambiente. Es indudable que hemos acertado al venir en domingo. El monasterio, situado entre montañas y acantilados, está construido contra una pared de roca, que ha sido parcialmente excavada para hacer algunas salas. El monasterio tiene ese aire antiguo que solo algunos monumentos muestran, con las paredes negras del humo de las velas. Fue fundado en el siglo IV por Gregorio el Iluminador, en el lugar donde había una fuente sagrada. El nombre significa “Monasterio de la Lanza” pues se cuenta que aquí fue llevada la lanza que atravesó a Jesús, por el Apostol Judas Tadeo, aunque actualmente se conserva en el museo Echmiadzin de Erevan.

Monasterio de Gerhard en Armenia

Cruces en la roca en el monasterio de Gerhard
Rezando en el interior del monasterio de Gerhard en Armenia

Visitamos el monasterio en un ambiente festivo, marcado por cánticos la alegría de la gente. Muchos son turistas armenios, venidos desde el extranjero para pasar las vacaciones en su tierra. Nos fijamos que, antes de la entrada a la iglesia, la roca presenta un agujero a unos tres metros de altura, donde la gente tira piedras intentando “hacer canasta”. Nos dicen que  es es para pedir un deseo. Y curiosamente, unos meses más tarde, observaremos la misma práctica en un área sagrada de un pueblo del Tíbet y pensaremos en el largo hilo de seda que ha unido esta práctica, entre dos pueblos situados a tanta distancia y tan lejos culturalmente uno del otro. Y soñaremos en que sólo la Ruta de la Seda ha podido trasladar estas costumbres de un lugar tan lejano a otro.

Otros lugares de interés en Ereván

El Museo del Genocidio: Se debe visitar, pues es indispensable para entender lo que este pueblo sufrió en manos de los otomanos, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los historiadores armenios hablan del exterminio de 1,5 millones de personas, mientras que por la parte turca reducen drásticamente esta cifra hasta llegar a prácticamente negar este genocidio. Pero las imágenes y los relatos expuestos en el museo muestran lo contrario y no nos dejarán indiferentes ante esta barbarie.

Imagen en el museo del genocidio en Erevan

Cascade: Una especie de monumento, en forma de escalera, muy cercano a la Plaza de la Opera. Si vais justos de tiempo es completamente prescindible.

Cascade, monumento en Erevan

Plaza de la Opera: En esta plaza y la zona de Cascade, muy cercana, es donde se concentra el ocio en Erevan. Cafeterías, restaurantes, heladerías… es ahí donde hay que ir para vivir la vida de la ciudad, sobretodo al caer la tarde.

Información práctica sobre alojamiento y transporte en Erevan

√ Alojamiento: Hay alojamiento en Erevan para todo tipo de presupuestos. Nosotros nos alojamos en el One Way Hostel Sakharov, con habitaciones compartidas y privadas y se puede usar la cocina. Recomendable.

√ Como ir a Khor Virap: Hay que ir en metro hasta la estación de Sassountsi David y allí coger la martshrutka, que tarda media hora en llegar.

√ Como ir al monasterio de Gerhard: Hay que dirigirse a la parada de Gai Poghots y allí coger una marshrutka hasta Garni. Una vez allí podéis coger un taxi o hacer autostop.

Ereván y los monasterios de Khor Virap y Gerhard
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