Ruta de Ereván a Tabriz, cruzando la frontera de Arménia a Irán

Con el visado de Irán en la mano, tramitado en el consulado de Ereván, decidimos ponernos de nuevo en marcha hacia Tabriz. El calor es asfixiante, ya que estamos a finales de junio, por lo que dejar atrás Arménia y continuar nuestro viaje hacia China, por la Ruta de la Seda, nos parece la mejor opción. Así pues, emprendemos la ruta de Ereván a Tabriz.

Ir de Ereván a la frontera con Irán nos cuesta tres días de ruta. La última noche en tierras cristianas la pasamos a pocos metros de la frontera de Norduz, en Agarak, un pueblo sin ningún tipo de interés, donde tenemos suerte de encontrar un alojamiento decente y una taberna donde cenar. Nos entendemos con signos, pues aquí nadie habla inglés. Así que en el restaurante nos metemos en la cocina y señalamos la comida que más nos apetece, de lo poco que queda en ollas y cazuelas. Y como aquí no hay nada que hacer, tras la zona volvemos al hotel y preparamos las cosas para partir por la mañana.

Cruzando la frontera de Irán, Ruta de Ereván a Tabriz

Ruta de Ereván a Tabriz

Al día siguiente, en recepción, vemos una pareja iraní que también deja el hotel. Bajamos y los esperamos. la noche anterior vimos un vehículo aparcado delante y pensamos que quizás sea suyo. Acertamos. Pero no van a Irán sinó a Ereván, así que nuestra esperanza de llegar a Tabriz con ellos se esfuma.

Ropa viaje ruta de Ereván a TabrizNos ponemos en marcha, andando bajo un tórrido sol. Pero estamos de suerte y un hombre, que detenemos haciendo autostop, nos acerca con su vehículo al puesto fronterizo. Cruzar el punto de control armenio es sencillo y rápido, pero el punto de entrada en Irán queda apartado, por lo que caminamos esa distancia a pleno sol, hasta cruzar el río que separa las dos naciones.

A mitad del puente y no antes, Núria se pone el pañuelo en la cabeza para taparse el pelo y un jersey que le cubre los brazos y el culo, requisito indispensable para que una mujer pueda ir por la calle en el país de los ayatolás.

En el lado iraní el control es mayor. Parecen desconfiados, tal vez porque no es un paso muy utilizado por los extranjeros. Nos hacen varias preguntas, tales como de dónde venimos, a dónde vamos y que queremos hacer en su país. Respondemos sus preguntas y, de mala gana, nos ponen el sello de entrada en el pasaporte. Y ahora sí, ya se puede decir que estamos en Irán!

Cambiamos un poco de moneda, pero no demasiado porque generalmente el cambio nunca es bueno en puestos fronterizos. Regateamos un taxi hasta Jolfa, la ciudad más cercana, pues aquí no hay ningún bus que vaya y no hay tráfico en la carretera para llegar haciendo autostop.

Llegamos pronto a Jolfa, pero no logramos encontrar ningún bus que vaya a Tabriz, ciudad donde queremos pasar la noche. Toca regatear con los taxistas, pero como no conseguimos un precio favorable, nos vamos del lugar a ver si bajan el precio. Funciona, porque 500 metros después nos recoge uno de ellos, a un precio mucho mejor.

(Cerca de Jolfa está la iglesia arménia de San Esteban, por lo que vale la pena pasar la noche aquí para visitarla. En nuestro caso, continuamos hacia Tabriz puesto que ya la habíamos visitado en 2009.)

El bazar de Tabriz, Patrimonio de la Humanidad

Llegamos a Tabriz a la hora de comer. Es Ramadán, pero, sorprendentemente, no nos supone ningún problema, porque en el hostel donde nos alojamos nos ofrecen un delicioso Abgusht o dizí, un delicioso estofado de cordero con garbanzos. Se sirve en un recipiente cilíndrico acompañado de un mortero, pues hay que machacar el contenido hasta que quede una espécie de pure. Se puede comer acompañado de pan o no machacarlo, que es lo que nosotros hicimos.

Empezamos a comprobar cómo algunas cosas han cambiado desde la última vez que visitamos Irán, justo después de ganar las elecciones Ahmadineyad, al parecer de forma fraudulenta. Esto provocó manifestaciones en la calle y muchísima represión por parte del régimen, con jóvenes estudiantes desaparecidos y varios muertos. Ahora, con el acceso al poder del moderado Rohani, parece que el país se ha abierto. Se nota en la gente, más alegre y amable con los extranjeros.

Calle de Tabriz

Después de comer vamos al bazar, sin duda uno de los más bonitos y vibrantes de Irán. Y es que el bazar de Tabriz está considerado como el bazar cubierto más grande del mundo y es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2010.  Pero antes pasamos por la famosa oficina de turismo de Nasser Khan, quien, en un perfecto castellano (habla siete idiomas) nos da algunos consejos y recomendaciones. Nos explica con satisfacción, que el bloqueo económico está a punto de finalizar, pues han llegado a un acuerdo con las potencias occidentales en el tema nuclear. Y también nos cambia moneda, ya que los bancos están cerrados.

Con riales en el bolsillo, nos perdemos toda la tarde por las intrínsecas callejuelas del bazar de Tabriz, donde disfrutamos con los aromas de las especias y la amabilidad de los vendedores. Salimos cuando el sol ya está cayendo. Faltan sólo unos minutos para que termine el ayuno y los iraníes se preparan para salir. Es la otra cara del Ramadán: de día ayuno y calles vacías, pero por la noche comida en abundancia y teterías y pastelerías llenas a rebosar. Pero como hace unos años, en Tabriz nos cuesta mucho encontrar un lugar donde comer, que se ajuste a nuestro bajo presupuesto. Así que nos alejamos de los restaurantes y de los kebabs de pollo o cordero y entramos en un local de comida rápida donde unos kofta, una especie de hamburguesas, y un plato de Ash, una sopa de fideos y alubias, buena, barata y abundante, nos llena el estómago.

BAZAR DE TABRIZ

Mullah en el bazar de Tabriz

Sacos de te

Por la mañana volvemos al bazar, aunque está prácticamente vacío al ser viernes. En la calle hay una manifestación a favor del Irán de los ayatollahs. Los manifestantes parecen exaltados, así que regresamos al hostel a comer y luego nos vamos a la estación de tren, donde tenemos que coger el nocturno para ir a Teherán. Allí haremos el visado de China, ya que en ese momento es el consulado donde es más sencillo y rápido de hacer. Y el de Turkmenistán, pues nos hará también falta un visado de tránsito para cruzar el país y así poder llegar a Uzbekistán.

(Diario de viaje, julio de 2015)

Información práctica

  • Agarak (Armenia)

alojamiento Alojamiento: Hotel Marishok, cerca de la plaza. Habitaciones dobles con baño y baño compartido. Económico y recomendable.

comida Donde comer: hay un restaurante pequeño en la misma plaza, en el lado opuesto al hotel. Se come bién y barato.

  • Tabriz (Iran)

alojamiento Alojamiento: Mashhad Guesthouse, situado en la calle Ferdosi. Habitaciones limpias con baño compartido y restaurante. Recomendable.

comida Donde comer: Cerca de la calle Ferdosi, hay algunos restaurantes y pastelerías.

 

 

 

 

Ruta de Ereván a Tabriz, cruzando la frontera de Arménia a Irán
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