India: las cuevas budistas de Ellora y el impresionante templo Kailasa

Las cuevas de Ellora y el templo de Kailasa, con monasterios y templos esculpidos en la roca, declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad junto con sus vecinas cuevas de Ajanta, eran una visita que estaba marcada con un gran asterisco en nuestra cambiante ruta por India.

La visita a las cuevas de Ellora marcaba el final de una etapa del viaje en la que habíamos cruzado el estado de Madhya Pradesh y nos habíamos adentrado en una cultura rica en arquitectura que nos había fascinado (véanse las entradas de Mandu, con sus palacios y mezquitas, y Maheswar). Aunque también habíamos sufrido la dureza de las carreteras y los transportes en nuestros cuerpos. A partir de aquí comenzaba un viaje totalmente diferente, una ruta por el sur de India que prometía ser mucho más tranquila y relajada y para la que -la verdad sea dicha- ya teníamos ganas.

La ciudad base para visitar las cuevas de Ellora es Aurangabad, ciudad fea que no tiene nada de nada en sí misma, aunque dispone de varios monumentos para visitar, como el Fuerte de Daulatabad o Bibi-Qa-Maqbara, también llamado «el pequeño Taj Mahal».

Las cuevas budistas de Ellora

Cuando llegamos al recinto de las cuevas de Ellora, el templo predilecto, Kailasa, ya se deja ver justo en frente. Vaya, lo imaginábamos más grande… Más tarde comprobaríamos con entusiasmo que la vista nos había engañado.

A nuestra derecha se inician una serie de cuevas esculpidas en la misma roca que nos apresuramos a visitar, dejando para el final el templo de Kailasa.

Cuevas budistas de Ellora

El sol cae con fuerza y quema todo lo que toca. El ambiente es seco y caluroso, notamos las gotas de sudor que nos caen espalda abajo mientras subimos los escalones -pocos- que separan un templo del otro y las piernas nos pesan como si ayer hubiéramos corrido una maratón. ¿Como pudieron, monjes budistas, hindúes y jainistas, excavar estas 34 cuevas, durante 400 años, con este calor sofocante? Hay maravillas de la humanidad que me parecen inconcebibles.

Las cuevas fueron esculpidas como monasterios, capillas y templos y fueron utilizadas durante estos 4 siglos para su propósito. Sus interiores están embellecidos, cincelados y profusamente decorados con estatuas de Budha y múltiples puertas, columnas y balcones los enriquecen. Conforme nos vamos acercando al templo Kailasa, ya vemos que las técnicas arquitectónicas empiezan a desvariar, pues se esculpen pequeños templos en la misma roca que parecen imposibles y entendemos que se empiezan a conformar las ideas para la construcción del impresionante Kailasa.

El templo de Kailasa

Es más de mediodía cuando llegamos al Kailasa, arrastrandonos bajo el sol ardiente. Subimos las escaleras que llevan a lo alto de la montaña que le rodea, para examinarlo desde una perspectiva elevada… No tenemos palabras, ¡es inmenso! Recortaron la montaña, modelándola hasta construir un templo, con todas sus puertas y ventanas y balcones y columnas y estatuas y capillas y… ¡no puede ser, no es posible!

Elefante de piedra en el templo de Kailsa, en las cuevas de Ellora

Pilar en el templo de Kailasa, Ellora

Damos la vuelta y caminamos hacia la puerta de entrada. Dos elefantes enormes de piedra flanquean el templo principal. A su lado toda la roca ha sido moldeada en balcones y figuras con gran ornamentación y múltiples tamaños.

Dentro, el templo es delicado y bello, los techos profusamente decorados, columnas con todos los detalles y florituras, paneles y pilares con figuras de Lord Vishnu. Algunas franjas cromáticas aún perduran y el templo sigue activo. Estamos boquiabiertos.

Interior del templo de Kailasa en Ellora

Pero no es hasta el final, en la que damos la vuelta alrededor del templo de Vishnu, que no vemos realmente donde estamos, que no nos damos cuenta realmente de la impresionante obra de arquitectura y de ingeniería, difícil de comprender, que modelaron durante 140 años más de 7.000 trabajadores. Nos quedamos boquiabiertos.

Templo de Kailsa visto desde arriba

Y se nos ha pasado la hora de comer, pero allí seguimos, con los ojos fuera de órbita y la boca que no podemos cerrar.

No dejéis de visitarlo. Y si tenéis que elegir entre Ajanta o Ellora por falta de días, Ajanta gana en las pinturas, pero el Templo Kailasa no os lo podéis perder.

Información práctica

Como llegar: Desde Aurangabad, hay que ir hasta la estación de autobuses local, de donde salen buses a Ellora, sin ninguna parada previa, y tardan sólo unos 30 minutos en hacer los 30 kilómetros de trayecto.

Dónde dormir y comer: Nos alojamos en el hotel Pushpak, habitación con baño por 600 INR. Recomendable, y puedes hacer el checkout a las 24h de haber entrado. Está situado en un callejón perpendicular a la estación de trenes. Comimos junto a la estación de tren, en uno de los hoteles con restaurante, que al parecer no alojan extranjeros.

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