Orchha, preciosos templos y palacios en Madhya Pradesh

Mientras nos alejamos hacia la estación de autobuses, me ha surgido del corazón un gemido doloroso al ver por última vez nuestro apartamento de McLeod. Ahora nos espera un largo trayecto en bus nocturno hacia Delhi, encadenando otro trayecto en tren hasta Orchha, en Madhya Pradesh. Esto es lo que tiene viajar: llegadas y partidas, decisiones a tomar, bienvenidas y despedidas. Quien nos sigue desde hace tiempo verá que, otra vez, hemos pasado de largo el Taj Mahal. ¿Una excusa para volver a India?

Las horas pasan lentamente, kilómetro a kilómetro, hasta un total de 23. Al llegar a la estación de trenes de Jhansi y subir al rickshaw que nos lleva a Orchha, estos 14 kilómetros, nos hacen olvidar de una bofetada los Himalayas. El rickshaw esquiva motos, coches, camiones… ¡cuidado una vaca! ¿y aquello? una cabra, ¡ojo con las gallinas! Nosotros y las mochilas nos zarandeamos atrás del rickshaw como unas peonzas. Esto es India!

Orchha
Orchha

Orchha, relax y templos

Orchha es tranquila, un pueblo con cuatro calles y un palacio hindú que es su centro neurálgico. Pasamos de largo los puestos de frutas y verduras, los caramelos para las ofrendas y la bisutería de plástico y nos instalamos en un hotel, excedido de precio, donde las habitaciones exhiben su mejor fauna: ¿cual cogemos, la de los mosquitos o la de las lagartijas?

paradita de comida

Orchha no es conocida por sus grandes hoteles, pero sí por sus exquisitos templos y palacios que datan del siglo XVII, de rica arquitectura mogola y que están repartidos a su alrededor. La entrada a los templos es abusiva, nos tendremos que acostumbrar: 25 rupias para los indios, 250 rupias para los extranjeros. Además, no hay que dormirse, pues la entrada es válida sólo para un día. Pero no os preocupéis, hay tiempo para todo.

Empezamos por Jahangir Mahal, al otro lado del puente, un gran palacio de arquitectura medieval islámica. Varias escaleras empinadas nos permiten investigar cámaras y pasillos que parecen secretos, en tres pisos de altura, y sacar la cabeza por pequeñas ventanas de intrincadas celosías que miran hacia el río y hacia los jardines del palacio, los establos, la gran puerta de entrada y los alrededores del pueblo, con las puntiagudas torres de los templos que despuntan por todas partes.

palacio de orchha
palacios

Al otro lado del pueblo se encuentra el templo de Laksmí Narayan, un templo triangular situado en una colina y que sólo desvela su forma desde un ángulo determinado de la puerta de entrada. Dentro, es circular.

Pero lo que más nos ha gustado son los chattris que hay río abajo, cuatro cenotafios de los gobernadores de Orchha, que se elevan en forma de aguja ofreciendo una magnífica imagen. Todos los templos están bellamente decorados, con puertas, balconcillos, ventanas y escaleras que permiten acceder hasta lo alto, desde donde las vistas son muy bonitas.

chattris

[one_half]Núria[/one_half] [one_half_last]chattri[/one_half_last]

La imagen más bonita del conjunto, la que encabeza esta entrada, se consigue desde el otro lado del río. Pero los indios han tenido la mala idea de poner unas vallas de alambre para “proteger” una reserva natural, así que hemos de pelearnos con los cables de luz que cuelgan, los coches que apenas pasan por el puente, de tan estrecho que es, y todo tipo de basura que hay en el cauce del río.

Información práctica sobre Orchha

tren Transporte: Desde Delhi la mejor opción es en tren, hasta la estación de Jhansi, apenas a 14km. Aquí se puede coger un rickshaw que por 250INR os llevará hasta la ciudad.

bus Alojamiento: En Orchha hay algunas guesthouses y hoteles. Nosotros nos alojamos en la Shri Mahant Guesthouse, habitación doble con ventilador y baño para 550INR. Básico y un poco subido de precio, sobre todo teniendo en cuenta lo que pagábamos en Mcleod Ganj. Como la mayoría de hoteles y guesthouses de India, la limpieza no es su principal virtud.

comida Comida: Hay bastantes restaurantes donde elegir, pero donde mejor comimos fue en un pequeño puesto de cómidas, situado a pocos metros del hotel, con paredes azules, (la de la foto de arriba) regentada por una familia, que tiene una niña, llamada Pinky, muy simpática. Los buñuelos de patata, sofritos con legumbre, cebolla y salsa de mango están deliciosos y sólo valen 20 rupias!

 

Orchha, preciosos templos y palacios en Madhya Pradesh
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