La Ruta de los Monasterios de Sikkim: de Darjeeling a Pelling

Las tostadas gigantes de pan, de sandwich casero, no pueden estar más buenas y la leche sabe a leche. Sin duda, la comida ha sido lo mejor del hotel. Nos vamos con la promesa de alojarnos en uno en mejores condiciones. Este frío se inaguantable.

En la pequeña casita de venta de billetes, hacen cola unas monjas cristianas, dos monjes budistas con una niña que apenas empieza a caminar, unos cuantos indios y nosotros dos. En esta región, las diferentes religiones conviven pacíficamente.

Puesto de taxis compartidos a Sikkim

Las monjas parecen hacerse cargo de nosotros y nos indican en que jeep tenemos que subir. Se sientan en los asientos del medio, nosotros detrás con un chico universitario, que habla inglés fluidamente, y una joven tibetana.

El jeep comienza a descender, la pendiente es muy pronunciada y la carretera estrecha y en muy mal estado. Los ocupantes de los lados de las ventanas, ayudan al conductor a orientarse cuando da marcha atrás y en las curvas. Es terrorífico, así que mientras Núria intenta averiguar más sobre el Diwali, charlando con el chico universitario, yo opto por imitar a la chica tibetana que, poniendo la cabeza sobre mi hombro, aprovecha para dormir. El jeep parece una gran batidora y en una curva, mi cabeza encuentra como almohada la suya. Ya no lo sacaré de aquí.

Una hora y cuarenta y cinco minutos después, llegamos al check-point de entrada al Sikkim. Nos sellan el pasaporte, como si de otro país se tratara, y continuamos el viaje. Quizás si que sea otro país, ¡las carreteras están en muy buen estado!

Puesto de control de Sikkim

En nada llegamos a Jorethang donde debemos cambiar de jeep. Sólo la chica tibetana y nosotros continuamos viaje, el resto se queda aquí. Subimos otra vez por la montaña, el paisaje es diferente. Hemos dejado atrás los campos de té y ahora el paisaje es bosque, combinado con verdes arrozales. Es muy bonito.

En Geyzing tenemos que cambiar de nuevo de transporte, la chica tibetana nos dice que ella también va a Pelling y que la sigamos. Un último jeep nos deja en la pequeña aldea, apenas pasar la hermosa puerta de acceso al monasterio de Pemayangtse.

Taxis compartidos en Geyzing

Esta vez el alojamiento es de más calidad que el de Darjeeling, también más caro. Pero la habitación es enorme, con un gran ventanal desde donde se ven las montañas, un baño de estilo occidental y cama de matrimonio. El personal es muy atento y afable y realmente se está muy a gusto. Sólo hay alojada otra pareja, de unos cincuenta años, ingleses y con residencia en Delhi, que se desplazan en jeep alquilado y son muy antipáticos con todos.

Comemos en el mismo hotel, un poco de arroz con lentejas estofadas y verduras al curry que estan deliciosas.

Salimos a visitar el pueblo, pero el paseo acaba enseguida, ya que sólo hay dos calles: High-Pelling y Low-Pelling. Así que nuestro paseo se resume en ir calle arriba y calle abajo, calle abajo y calle arriba, hasta que se hace de noche y regresamos al hotel.

Al día siguiente, nos levantamos temprano con la intención de visitar los dos monasterios de Pelling y las ruinas de Radbentse, la antigua capital de Sikkim. Hemos decidido hacerlo andando, ayer pasamos demasiadas horas encima del jeep.

Desayunamos en el hotel de enfrente, que es más barato y hay más viajeros con los que podemos intercambiar información de cómo hacer la Ruta de los Monasterios. Con la barriga llena, subimos camino arriba buscando el monasterio de Pemayangtse. La gran puerta, con molinillos de oración a ambos lados, nos invita a pasar. El camino continúa ascendiendo, rodeado de banderas de oración tibetanas agrupadas por colores.

Acceso monasterio Pemayangtse

Chorten y banderolas de oración

En la cresta se alza imponente el monasterio. Se escuchan cantos de oración y música. Entramos.

Los monjes están sentados, con las piernas cruzadas, recitando mantras con voz aguda y gutural. Seis niños monjes hacen ver que rezan, pero están más pendientes de nosotros que de la oración. Los monjes mayores, nos miran de reojo y nos invitan a subir a la sala de arriba, donde hay una gran vitrina con estatuas ricamente pintadas de Avalokiteshvara, el Boddisathva de la Compasión. También los hay del sabio Padmasambhava que introdujo el budismo tántrico en el Tíbet. También hay máscaras, usadas durante las impresionantes danzas Txam, durante el año nuevo, y otras figuras que no conseguimos identificar.

Monasterio de Pemayangtse

Unos dos kilómetros más allá, las ruinas de Radbentse nos llevan de nuevo a sudar. El camino se eleva en busca de la cima de la montaña, de piedra resbaladiza. Unos carteles nos animan a seguir el camino: “no estés cansado, algo excitante te está esperando a 450 metros“.

Y lo que nos espera son los restos del Palacio Real de Radbentse, que fue la segunda capital del antiguo reino de Sikkim, entre los años 1670 y 1814. La capital fue arrasada por la invasión nepalí, y forma parte del circuito religioso que incluye Pelling, Yuksom, el lago Kecheopalri y Tashiding.

Ruinas de Radbense

Chortens en radbense

Toca almorzar. Un pollo tandoori nos da energías para visitar el otro monasterio del pueblo, Sangacholling, el segundo más antiguo de Sikkim. Situado en la cima de una montaña puntiaguda, más alta que ancha, y rodeado de banderolas, parece que se ría de nosotros.

Sufrireis si quereis visitarme y se os hará de noche en el intento – Parece que nos diga.

Y así es. Con el corazón desbocado, sufrimos la fuerte subida hasta que se acaba el camino. Ahora toca tirar por el recto, por un resbaladizo sendero de medio metro de ancho, entre piedras y tierra seca y algún árbol caído. Cerca, se ve gente trabajando en lo que algún día será el camino, si las lluvias no lo dañan.

Monasterio de Sangachoeling

Chortens

El monasterio es muy bonito. Un hombre nos cuenta que es famoso por sus pinturas murales, muy antiguas. Se financia con donaciones de diferentes países. Pero desgraciadamente está cerrado y no lo podemos visitar, así que volvemos a Pelling antes de que se haga de noche. Hay que hacer mochilas de nuevo ya que mañana nos vamos a Yuksom. Hemos decidido dejar una en el hotel, para recoger a la vuelta, y marchar con lo justo.

Pero antes de acabar el día todavía nos espera una sorpresa. Ante el hotel se monta un pequeño escenario para celebrar el Diwali, que dura 15 días. Al caer el sol comienza la fiesta: un chico toca la batería, otro la guitarra y un tercero grita los nombres de las personas que saldrán a cantar. Pero aquí todo el mundo canta y también baila. ¡Nos unimos a la fiesta!

Celebración del Diwali

Información práctica en la Guía de viaje de Sikkim

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