Pingyao, una ciudad medieval Patrimonio de la Humanidad

Aún no había amanecido que los compañeros de litera empezaron a prepararse. Su estación era la siguiente, por lo que a nosotros aún nos quedaban dos para nuestro destino: Pingyao. Me desperecé de la cama, hice cola ante la puerta del baño y volví a mi vagón. Aprovechando que los trenes en China disponen de agua caliente potable, busque en la mochila el bote de café, me serví una taza bien caliente y me senté junto a la ventana a contemplar el paisaje, gris por la lluvia, que parecía no querer abandonarnos en este viaje.

El frío de la estación nos acabó de despertar. En un pequeño plano, situamos nuestro hostel entre una maraña de líneas que asemejaban callejones. Cargamos las mochilas, saludamos a los taxistas que esperaban y anduvimos por la ciudad buscando la puerta de acceso a la antigua ciudadela de Pingyao.

Aunque no resulta difícil situarse, en aquel momento nos resultó harto complicado encontrar nuestro alojamiento. Efectivamente, nos perdimos entre callejones y plazoletas que durante los días siguientes no volvimos a pisar. Cerca de una torre, el cartel de madera de una antigua casa rehabilitada indicaba nuestro destino. Tras unas oscuras y pesadas cortinas se escondía lo que había de ser nuestro refugio durante los próximos días. Después de tan largo itinerario, Pingyao era el punto elegido para hacer parada y así recuperar el sueño perdido en los vagones de tren.

Tras el mostrador, una chica con cara de pocos amigos nos ladró el número de habitación. Como el resto de los hoteles, se trataba de una habitación situada en una casa tradicional, que daba a un patio interior.

Pingyao

Salimos a pasear. Pingyao es una ciudad situada en medio de la ruta entre Beijing y Xi’an, con un casco antiguo amurallado que fue  en 1997 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fundada en el siglo XIV, la ciudad antigua es un ejemplo de lo que en su momento fue una ciudad han tradicional. Durante la dinastía Qing fue el centro financiero de China, con más de la mitad de las instituciones financieras del país hasta que a principios del siglo XX empezó su declive. Con la llegada del turismo Pingyao ha recuperado parte de su esplendor, la mayoría de edificios han sido rehabilitados por lo que se pueden visitar, mientras que otros se han convertido en hoteles y restaurantes.

Para poder visitarlos, hay que adquirir un tíquet. En una caseta de turismo, la empleada, tras mostrarle el carnet de estudiante, se negó de malos modos a hacernos el descuento por lo que continuamos nuestro camino sin comprar el tíquet.

Pingyao

Pingyao

Caminamos extramuros contemplando la muralla, hasta que volvimos a entrar por otra puerta alejada de la principal. Cerca, un templo con unas grandes figuras, nos invitaba a entrar. Tuvimos suerte, aquí si nos valió el carnet de estudiante, por lo que compramos el pase para visitar el resto de edificios.  En el interior, unas figuras de madera policromada nos mostraron la belleza de este edificio, que en parte nos recordó la arquitectura de las casas del viejo Kashgar.

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Pingyao

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Continuamos andando apartados del centro más turístico, descubriendo pequeños tesoros escondidos tras unos muros no siempre rehabilitados. Este fue el caso de un pequeño hotel familiar, en el que su propietario tuvo a bien mostrarnos alguna habitación restaurada tal cual era en aquella época. Aunque de aspecto parecida a la nuestra, la conservación del mobiliario original y el cuidado con que había sido rehabilitada, reflejaban el interés de su actual propietario en conservar un legado que le había sido donado.

Pingyao

Pingyao

De vuelta al centro paramos a comer en un restaurante situado en una preciosa casa tradicional. Unos momos y un plato de tofu con tomate, hicieron las delicias de nuestro paladar. No hace falta decir que en días sucesivos repetimos restaurante y comida.

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Después de comer continuamos nuestro recorrido, esta vez por encima de la muralla, desde donde se tienen buenas vistas de la ciudad. Unas escaleras, junto a un antiguo edificio en reconstrucción nos llamaron la atención. Bajamos y tras atravesar el patio salimos a una calle, donde enfrente había un templo.

murallas en Pingyao

Pingyao

Entramos, era grande y precioso. Se trataba del templo de Confucio, construido durante el reinado del emperador Taizong (598-649), considerado como uno de los grandes emperadores chinos. Parece ser que el templo original fue el de la familia del propio Confucio; en su interior alberga 87 esculturas de Confucio y sus discípulos, amén de exposiciones interesantes, entre ellas, una colección de fotografías antiguas, algunas de ellas del gran fotógrafo Ansel Adams.

Pingyao

Pingyao templo de Confucio en Pingyao

Pingyao

En total pasamos cuatro días en Pingyao, que dedicamos a visitar los numerosos edificios rehabilitados y pasear por sus callejones, con sus típicos vendedores de souvenirs y grupos de turistas chinos, como en cualquier otra ciudad turística.

Pingyao

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Y tras unos fantásticos días, el tren nos devolvió de nuevo a nuestro camino, aquel que todo viajero sabe que tarde o temprano deberá recorrer. La siguiente parada sería Datong, visitando las famosas cuevas budistas de Yungang. Sin duda el lugar más increíble de este viaje de Hong Kong a Beijing.

NOTA: ¿Vas a viajar a China? No dejes de leer nuestra guía de viajes de China, con información práctica, consejos para comprar billetes de tren e itinerarios para viajar por este país.

[styled_box title=”Información práctica para viajar a Pingyao” color=”blue”]

Como llegar

Llegamos en tren nocturno desde Luoyang, tren 1166/1167, que sale a las 20:22 y llega a Pingyao a las 06:28.

Donde dormir

Encontrar alojamiento en Pingyao no es un problema. La mayoría de establecimientos están situados en el casco antiguo, en casas rehabilitadas que suelen tener patio interior. Nos alojamos en el Zhengjia International Youth Hostel, 120RMB habitación doble con baño. Recomendable.

Donde comer

Pingyao está lleno de restaurantes aptos para todos los bolsillos y todos los gustos, desde comida china hasta occidental.

Que visitar

Lo más interesante es hacerse con un pase que da derecho a visitar todas las antiguas casas y también la muralla. Hay varios puntos de venta de tíquets, si disponéis del carnet de estudiante os harán el 50% de descuento, aunque no en todas ellas, por lo que debéis ir probando. El precio es de 150RMB, la mitad si lleváis el carnet.

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2 comentarios en “Pingyao, una ciudad medieval Patrimonio de la Humanidad

  1. Me he quedado con las ganas de ver Pingyao las 2 veces que hemos estado en China. La segunda, llegamos hasta Datong, pero teníamos muy poco tiempo porque el objetivo era Corea del Norte.
    En fin, que quizá a la tercera vaya la vencida.

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