Puja familiar en la Barath Guesthouse de Leh, Ladakh

Ladakh es una región que se encuentra encajonada entre los pliegues de los Himalayas, a más de 3.500 metros de altura, protegida por sus vertientes, inaccesibles durante 8 meses al año. Le llaman El pequeño Tíbet de la India, por la similitud paisajística y cultural con su vecino, que se muestra en la religión, el arte, la gastronomía,y  las costumbres.

Desde hace bastantes años, el turismo ha ido cambiando las pautas de sus habitantes. Si antes era una región dedicada exclusivamente a la agricultura, ahora el verano se dedica enteramente al turismo. Parte de culpa se la lleva una película de mucho éxito en India ambientada en Ladakh, lo que ha provocado que al turismo occidental se sume el turismo indio en masa.

Leh Palace de Ladakh
Palacio Real en Leh, Ladakh

Eso ha provocado que muchas casas de estilo ladakhí de Leh, se hayan convertido en hoteles y guesthouses y hayan abandonado parte de sus labores tradicionales. En parte esto es debido a que el gobierno indio ha subvencionado con hasta un 30% estás construcciones.

Pero cuando llega octubre, los habitantes de Leh se dedican a la recolección de patatas y otros vegetales. Y sobretodo llega el momento de las tradiciones: bodas y pujas familiares para agradecer los necesarios ingresos de verano.

Una puja familiar en la Barath Guesthouse de Leh

Nos levantamos temprano para participar en la puja familiar a la que nos han invitado. Por la casa ya corren tres personas que enseguida nos presentan: las hermanas y la cuñada. Desayunamos y todos juntos acudimos a la cocina, donde el padre de familia está cortando verduras. La cocina empieza a hervir de actividad, pelando cebollas, ajos, nabos, col, troceando pollo, ternera y cordero. Mmm!

Nos miramos todo aquello pensando que un rato u otro estará cocinado y dentro de nuestra barriga. Pero el tiempo se alarga hasta ocho horas. Ocho horas en las que siete personas no nos movemos de la cocina, preparando comida y haciendo pequeños degustaciones que nos sirven de almuerzo y merienda. Así se hacen las cinco de la tarde. Estamos agotados.

Mientras, dos monjes hacen sonar sus trompas de oración desde el balcón del primer piso. Eso da inicio a la puja. En el interior, otros monjes estan preparando las figuras para la ceremonia. Primero han preparado con harina, mantequilla y tsampa figuritas para hacer las ofrendas a Buda y han empezado a rezar: Om mani padme om, trompetas, tambores, incienso y oraciones. ¡En total la puja familiar ha durado ocho horas!

Monjes con la trompa de oración en la puja familiar
Monjes haciendo sonar las trompas durante la puja familiar en la Barath Guesthouse
Figuras de tsampa y mantequilla para la puja familiar
Preparación de las figuras de mantequilla y tsampa para la puja familiar
Monjes elaborando figuras de tasmapa para la puja familiar
Elaborando las figuras de tsampa
Figuras de tsampa y mantequilla para la puja familiar
Figuras de tsampa y mantequilla, con tintes naturales
Ofrenda a Buda en la puja familiar
Ofreciendo las figuras al buda, en la sala de oración de la Barath Guesthouse

Al final de la puja familiar han ido acudiendo el resto de la familia, hasta que la casa se ha llenado con 20 asistentes, que se han ido instalando en el suelo del comedor, justo cuando han comenzado a repartir los platos. Primero los niños, después los abuelos, luego los invitados, o sea, nosotros. Dos buenos puñados de arroz, muslo de pollo con verduras, la mejor parte del buey, dhal, mattho paneer, cordero con salsa, yogur, un postre con plátano, manzana, frutos secos y crema de leche.

Familia Barath en la puja familiar
Foto con la família Barath
Niños durante la puja familiar
Angchuk y los niños

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Puja familiar en la Barath Guesthouse de Leh, Ladakh
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