Hacia Tawang por la carretera del infierno

El conductor del jeep que nos ha de llevar a Tawang tiene prisa. Falta aún media hora y ya ha llamado a nuestra habitación. Diez minutos – le digo – pero tardamos lo que toca hasta la hora acordada, no es cuestión de saltarse el desayuno habiendo de pasar el día por la carretera.

Desde Bomdila, la carretera asciende por la montaña regalándonos unas preciosas vistas del valle. En poco más de una hora llegamos al Dzong de Dirang. Se trata de una pequeña ciudadela de poco más de cuatro casas y un Gompa, que dicen que tiene más de 500 años de antigüedad. Las casas son de piedra encalada y por la calle sólo se ven cuatro mujeres y un grupito de niños. Se ve mucha miseria aquí, pero aunque el lugar es interesante, cuando llegue el turismo éstos ya no estarán.

La siguiente parada es en unas fuentes termales situadas en las afueras de Dirang. Me las imaginaba como un lugar natural donde iba la gente a bañarse, pero en realidad son dos pequeñas balsas, en muy mal estado y sucias, que recogen el agua caliente. Dudo que aquí se bañe nadie. Además, el acceso a la zona, por unas escaleras, está lleno de plásticos y desechos. Y es que si hicieran un concurso de guarros, sin duda que los indios ganarían el primer premio.

A todo esto, decir que la carretera ya ocupa el primer lugar en nuestra categoría de carreteras infernales, muy por encima de la mítica Poipet-Siem Reap en Camboya o el Irkeshtam Pass, en Kirguistán. El entorno, sin embargo, es brutal y la nieve, que dificulta mucho la conducción, embellece el paisaje.

En algún tramo el jeep patina, ya que estos vehículos tienen las ruedas más lisas que un coche de F1. Cuando esto ocurre, abrimos las puertas y bajamos rápidamente: el precipicio está cerca y este no es el lugar que elegiríamos para acabar nuestros días.

El Sela Pass (4170 metros) está completamente nevado y de los tejados del pequeño asentamiento cuelgan lingams de hielo. Unos alemanes, que regresan muy contentos de Tawang, nos responden con un “quizás” a la pregunta de si continuarían su ruta por Arunachal. En principio la respuesta nos sorprende, ya que los permisos cuestan de obtener, pero pasados ​​los días lo iremos entendiendo. Viajar por Arunachal te obliga a disponer de un 30 o 40 por ciento de tu tiempo en transportes y eso hace que te replantees la ruta una y otra vez.

En el monumento a los caídos en la guerra entre India y China, en que el ejército chino invadió Arunachal, unos militares nos invitan a té. El monumento hace una especial mención a un soldado que impidió durante días el avance del ejército chino, desplazándose por la montaña disparando desde diferentes lugares. Durante este tiempo subsistió con la ayuda de dos hermanas que lo alimentaron. Se llamaban Sela y Nura y en homenaje a su valor, se dio el nombre de Sela al paso de montaña y el de Nura a una gran cascada.

Precisamente la Nura Falls nos indica que ya llegamos a Tawang donde, desde lejos, vemos el complejo monástico, pensando si tanto esfuerzo por venir habrá valido la pena. El último pensamiento es por la carretera, que tendremos que rehacer para volver a Tezpur.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Como ir a Tawang, desde Bomdila: Nos habían recomendado hacer este tramo con vehículo propio y conductor para poder parar a visitar los puntos de interés del recorrido. Lo contratamos en la agencia Himalayan Holidays, situada junto al hotel Tsepal, en Bomdila. Pagamos 4.500 Rs y el trayecto nos costó 10 horas.

Hacia Tawang por la carretera del infierno
Ayudanos a mejorar, valora la entrada!

Entradas relacionadas

Deja un comentario

uno × cuatro =