Viaje a oriente por la Ruta de la Seda

Apenas hace una semana que hemos iniciado un largo y excitante viaje, el que ha ocupado todos nuestros sueños desde el momento en que empezamos a viajar: la Ruta de la Seda. Será un viaje a oriente por tierra,  desde Estambul (Turquía) hasta Xi’an (China), siguiendo siempre que podamos los mismos caminos que hace 2.000 años recorrieron las antiguas caravanas.

26-27 de mayo de 2015. Estambul, qué ciudad más encantadora y bonita para iniciar este viaje tan deseado. Situada a medio camino entre Oriente y Occidente, Estambul, la que en otro tiempo era la puerta hacia el mundo desconocido, es en la actualidad una ciudad esplendorosa y magnífica, orgullosa de su historia, dinámica y acogedora. Si aún no la has visitado, no tardes más. Desde su fundación, ha sido admirada por viajeros y visitantes y aún no conocemos a nadie a quien no le haya gustado.

Entramos en la ciudad de la manera más romántica posible: en ferry cruzando el Bósforo. Se pone el sol cuando subimos a la proa, donde la silueta de Estambul, con sus minaretes apuntando hacia el cielo, se vuelve naranja y preciosa.

Cruzando el Bósforo con el ferry. Viaje a Oriente
CRUZANDO EL BÓSFORO
Puesta de sol en estambul. Viaje a Oriente
SANTA SOFÍA Y MEZQUITA DE SULTANAHMED

Nos alojamos en el sur del barrio de Cemberlitas, una zona que está creciendo a pasos acelerados como periferia de la zona turística de Sultanahmed. Es el barrio de las peluquerías.

Todo ha cambiado en esta nueva entrada en Estambul: nuestro presupuesto ajustado nos remite a un dormitorio a compartir con otras seis personas. Gracias a Alá no está lleno y compartimos espacio y ronquidos con tres chicas. Es la australiana, la más joven, la que no nos deja pegar ojo hasta la una de la noche, momento en que llega la mexicana y aquella se recoloca en una posición más silenciosa.

A la mañana siguiente bajamos a la sala comedor por unas empinadas escaleras de caracol. El desayuno –khavalti en turco- está incluido en el precio y somos los primeros en llegar. Poco a poco se incorporan los otros huéspedes. Otra cosa que nos sorprende son nuestros compañeros del hostel: ¡todos son chinos! ¡Tanto tiempo preparando el viaje y ya hemos llegado a China! Hemos hablado con ellos y les hemos explicado cosas básicas como que los platos del desayuno se lavan con el estropajo y no con las manos y que el pepino no se unta con la Nutella.

Hemos pasado el día caminando por los lugares que más nos gustan de Estambul, dándonos codazos al llegar a los lugares más entrañables, como Aya Sophia, el mercado de las especias, el puerto Eminonu, vibrante a todas horas o la mezquita Sultanahmed, que nos sorprende con uno de sus seis minaretes desmontado.

Santa Sofía en Estambul. Viaje a Oriente
SANTA SOFÍA
Mezquita de Sultanahmed. Viaje a Oriente
MEZQUITA DE SULTANAHMED

Nos perdemos en medio de las mercancías del Gran Bazar que, con sus 45.000 metros cuadrados, es uno de los más grandes del mundo. Mehmet II inició en 1461 su construcción para sustituir los antiguos mercados bizantinos y se convirtió en el foco económico del imperio otomano.

Y como no, bebemos un elma çai (un té de manzana) en una tetería situada en un antiguo cementerio, muy céntrico. Cenamos un delicioso kebab en un puesto de comida callejera y regresamos temprano al hostel. Mañana cruzaremos el Bósforo para continuar el viaje hacia China, esta vez ya, por tierras de Asia.

Viaje a oriente por la Ruta de la Seda
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